Entrevista a Chano Charpentier

Entrevista a Chano Charpentier

“Puedo derrapar, pero voy bien”

El universo de Chano Charpentier. A pocos días de su gran show, Chano habla de su rutina de desintoxicación, del amor y de la soledad. El 3 de mayo debuta en el Luna Park.
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¿Cómo está Chano después de todo lo que vivió? Me sorprende verlo tan joven.

Ni una sola cana tenés Chano…

Me afeito un poco la barba porque me salen algunas canas. Lo que estoy viendo en esta época es una cosa muy ridícula en los hombres en relación a las cirugías. Sí, hombres. Y las chicas… hay un nivel de muñeca de porcelanato (risas). Veo una de esas chicas y no sé si me gusta o no. Después me dicen: “esa chica está operada entera a los 20 años”. Y yo pensé que era naturalmente así.


¿Y te aleja ese look?

Cuando es prototipo súper fitness no me gusta. Está peor en los varones. Yo no decido invertirle tanto tiempo.


Vos sos lindo naturalmente.

Yo no me veo tan lindo, tengo panza, no intento tener los brazos marcados.


¿Hacés alguna actividad física para sentirte bien?

A mí me parece un castigo, yo estoy cómodo así. Banco a la gente que lo hace, pero tengo que salir a hacer eso y me angustio y digo: “¿por qué a mí?”. Camino, sin proponerme mucho. Cuando hago shows dos veces por semana bajo un kilo y medio en cada show, por estar una hora moviéndome. Si salgo a correr, no corro dos cuadras (risas). Soy una persona que no se sienta en todo el día.


¿Sos hiperquinético?

Sí, me lo dijeron. Sufría en el colegio porque era de los chicos que no se podía quedar sentado. Estoy hablando por teléfono y hablo tres horas caminando en círculos en el living de mi casa. Tengo un don eléctrico ( risas). Soy muy ansioso, siempre me quiero levantar de la cama.


¿Por qué será? ¿Encontraste una explicación?

No sé. Quizá porque mi padre se murió bastante joven. Entonces, ¿para que voy a estar esperando el ascensor si me voy a morir? La muerte de mi padre y el haber estado yo al borde de la muerte un par de veces… El que no está ansioso es que no es consciente de que se va a morir algún día. Tengo conciencia de la muerte y soy una persona que tuvo problemas de adicción. No hay categorías mentales crónicas, pero tampoco hay parches para todos ni para el espíritu. Yo nunca pensé que me iba a drogar.


¿Y cómo te cuidas después de todo lo que pasaste?

Voy todos los días a una cámara hiperbárica. Es como un tubo donde te metés y te ponen un montón de oxígeno y en una hora y media salís como un bebé. Me levanto, me lavo los dientes y voy, y me puedo volver a dormir si no tomé ningún café. Esas cámaras multiplican por seis el proceso de renovación celular de la piel, por ejemplo.


¿Entonces en ese lugar te estás curando?

Me estoy curando de muchos tóxicos que tomé durante muchos años: la cámara te limpia, te rejuvenece las células. Y a raíz de esta medicina, conocí a una médica que trabaja con unos sueros alemanes que limpian y desintoxican y me los pasa directo por sangre. No es lo mismo que tomar un complejo vitamínico donde en el proceso digestivo perdés un montón de propiedades. Es como tomarme 100 Redoxon y la verdad es que no me enfermo, no tengo gripe, me cambió la cara…


¿Participaste en grupos de recuperación de adictos?

Sí, cuando era chico, cuando tenía 24. Yo consumí hasta los 25 años y después tuve recaídas. Es como cuando llegás a la guardia de un hospital con un cuchillo clavado, y te sirve porque te lo sacan, pero después tenés que seguir tratándolo con un médico.


¿Con un médico psiquiatra, con terapia?

Sí, yo siempre me analicé y voy a una psiquiatra, pero ahora no estoy tomando nada.


¿Fuiste aprendiendo qué hacer para no recaer?

Las cosas no se te ponen solas en la nariz. Hay cosas que yo me llevé de los grupos anónimos: la buena voluntad, la honestidad… y la libertad que hoy tengo para decir que no. Cuando digo sí, inmediatamente estoy preso de un deseo; cuando digo no, que es lo más aburrido al toque, estoy jugando a favor de mi libertad, de lo que realmente quiero y no de lo que se me instaló por un segundo en la cabeza.


¿Todo el tiempo aparece ese deseo?

Depende cuán estable seas, yo no soy muy estable, es una lucha diaria, hago lo que puedo. Por momentos puedo, a veces con más éxito que otras. Contarte esto es como contar un “know-how”. Porque a veces salís a las cuatro de la tarde y te estás drogando. Me ha pasado que mi cabeza sostenga todo y a las pocas horas, estar en otra. Cuanto más lejos estoy de la última vez, más control tengo sobre mis emociones. Cuando era chico conocí un tipo que decía: “ por mis dos hijas no lo vuelvo a hacer”, pero cuando uno quiere boicotearse no te para ni el presidente.


¡En pocos días vas a hacer un Luna Park!

Sí, y es reimportante. Trato de tomar al Luna Park con agradecimiento. Muchas veces no me sale y quiero mandar a todos a la puta madre. “Hacé como si fueras agradecido”, me digo, y entonces me sale (risas).


¿Qué tal es no tener novia?

Cada vez se me hace más difícil. ¿Viste Annie Hall, la película, que empieza con un chiste? Yo me siento muy identificado con eso. Dice: “nunca integraría un club que me tenga a mí como socio”. Además, las minas que me gustan no son las que gustan de un tipo como yo.


¿Cómo son?

Son de mi edad. Hay chicas que se interesan en mí pero no se produce el efecto de interés entre ambos. Me gusta estar acompañado, me cuesta irme a dormir, me gusta hablar mucho, las mujeres me han dicho “¿No se puede ver una película tranquilos?” (Risas).


¿Sufriste mucho por amor? ¿Es inevitable?

Sí, sufrí. Depende cuánto te quieras involucrar. Para mí, el amor es también el miedo. “Falsa expectativa aparentemente real”: FEAR, es como yo creo que es. Viene un tipo con un cuchillo, yo pienso que me va a matar y siento miedo, pero quizás el tipo va a cortar un ceviche en la mesa de al lado (risas).


¿Y en relación al amor de las mujeres?

Borges decía que cuando uno se da cuenta que esa persona es única, está enamorado y claro, cuando uno se da cuenta que esa persona le puede faltar, va a sufrir de verdad. No creo que pueda haber amor sin sufrimiento. Yo no tengo heridas más que las que tuve en los momentos de las separaciones, no arrastro las relaciones aunque haya estado súper involucrado.


¿Seguís manejando?

Sí, pero no lo hago. Y no fui a sacar el registro para que no me escrachen.


Tu música le encanta al PRO. Ciudad Mágica ya es la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

Y bueno, les funciono la cábala. Sí, les encanta, y cuanto más les guste mejor. Una vez estaba en Nueva York de vacaciones y vi en la CNN que salía mi canción en la tele y pensé: “yo no puedo cortar esto, si yo corto éste ciclo estoy atentando a mi propia naturaleza artística”. No es para plantar ninguna bandera política ni nada, estoy súper informado, veo el noticiero todos los días, Telenoche me encanta. En los últimos tres años nunca desde el gobierno me ofrecieron un show, aunque conozco a Mauricio Macri.


¿Como se llevan las giras y la salud?

La gira siempre te sana, es donde está todo controlado. En gira es que está todo en sincro. Estar en gira es que voy a tocar, es cuando tengo que estar en contacto con mis emociones para poder administrarlas, es el único momento donde a mí me importa hacer eso bien. De lo que sí me preocupé siempre es de hacer bien los shows tanto en Tan Biónica como ahora en esta etapa. Si salgo a tocar y a los diez minutos me emociono o corro y me quedo sin aire, no va, tengo que estar bien y ser súper aplicado y pura concentración.


¿Qué te gusta hacer en el día? ¿Tu actividad está ligada al laburo?

Sí, y de cuidarme a mí. Nadie me puede decir qué hacer, pero me encargo que haya conmigo una persona, mi manager, que quiero que me involucre con su trabajo, con su vocación. Siempre puedo derrapar, pero voy bien. Puedo derrapar, pero no es como antes, la droga se me puede presentar, pero no controla mi vida. Algún día me la puedo pegar y, bueno, me la pegué, pero no es como que maté a Cristo, aunque al otro día lo piense y…


¿Y sientas culpa?

Sí, pero por suerte tuve y tengo mucho registro de resultados positivos en la recuperación. Viendo los resultados siempre me da mejor balance cuando estoy bien. ¿La culpa qué te dice?: “Mirá lo que hiciste, mirá lo que deberías haber hecho”. Yo estoy agradecido, porque puedo trabajar mi adicción. Me acuerdo, cuando era chiquito, de estar obsesionado con terminar todas las galletitas del paquete, o llevar al colegio la vianda para el almuerzo, pero comerme las seis milanesas a la mañana, antes de entrar. No podía esperar (risas).


Agradecimiento: Four Seasons Hotel.

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María Laura Santillán
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