Dice que más del 50 % de los que entran a los grupos anónimos para recuperarse son adictos a la marihuana: tienen crisis de identidad, ataques de pánico y hasta brotes psicóticos. ¿Cómo lleva adelante su propia recuperación? El dolor más grande: los amigos que mueren en el camino. Los chiquitos de seis o siete años que se drogan con paco y nadie quiere ver.