Entrevista a Isela Costantini

Entrevista a Isela Costantini

“Busco el concenso”

El universo de Isela Costantini. La presidenta de Aerolíneas Argentina tiene 45 años. Divorciada, vive con sus hijos Luca (10) y Lorena (12). Trabaja sintiendo que se debe a los que pagan impuestos.
Cómo la vi:
Modelo de mujer

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“Si mi empleada no se venía conmigo a la Argentina, yo no volvía”, confiesa. Siempre ocupada, consigue equilibrar la vida profesional con el rol materno, y señala el desafío que implica ser una mujer líder.

Tiene una agenda apretada: desayunos y almuerzos de trabajo, reuniones y más reuniones. Trabaja de lunes a lunes, no se desconecta nunca. Tiene dos hijos a su cargo. ¿Cómo hace? ¿Cómo administra su tiempo?

¿A qué hora empieza el día?

Temprano, a las 6.30 am, despertando a los chicos porque son remolones.


¿Los despertás vos?

Sí, mi hija se pone el despertador pero tengo que ir a recordarle que le sonó el despertador. Dos o tres veces por semana he tratado de llevarlos al colegio, aunque el tráfico se está haciendo cada vez más complicado y después voy para la oficina.


¿Y a qué hora termina tu día?

En la oficina puedo terminar a las 20.30, ayer llevé a Lorena al oculista así que salí más temprano.
Trato de estar antes de las 20 en casa para una última revisada de deberes y cenar con ellos.


¿Cuántas horas te quedás vos?

La última de la lista soy yo. Antes está incluso la señora que trabaja en casa. Estoy preocupada por si ella fue al médico, porque esté bien. Tuve que aprender que hay cosas que no puedo hacer, que no puedo hacer todo por los hijos. En el colegio piensan que ella es la abuela, es mi segunda madre.


¿Es la factótum de tu carrera profesional?

Sí, cuando la empresa en la que trabajaba en Brasil me invitó a vivir a la Argentina, mi ex marido me convenció de que era lo mejor que me podía pasar. Y yo le dije: Si Senilda no va, yo no voy (risas). ¿Cómo voy a ir a otro país sola? ¿Cómo hago, con quién se quedan los chicos?”. Llegué a casa a la noche y le dije a Senilda: “¿qué te parece ir a vivir a Argentina? Necesito que lo pienses ya, yo no voy a ir si no venís. ¿Mañana a las 7 am me lo podes decir?” . (Risas).


Senilda es más importante que el ex marido.

No es tan así. Valoro a las mujeres que son solteras y trabajan y dejan a sus hijos. Somos Senilda y yo, aunque
ahora estoy en pareja y hay alguien más que me puede ayudar.


¿El papá no viene a verlos a tus hijos?

Capítulo hombres (risas). Trabaja en Brasil. Cuando nos vinimos de allá, él venía los fines de semana, después empezó a venir menos, ahora se mudó a EE.UU. y viene menos que menos.


¿Qué tiempo queda para la nueva pareja?

Es difícil porque los chicos son chicos. El más chico demanda con la tarea o que vaya a hablar con las maestras por comportamiento. Tratamos a la noche, el viene a cenar a casa, compartimos con los chicos. A la noche y fines de semana es cuando tenemos un poco de tiempo para nosotros. Si tengo que viajar le digo que venga conmigo.


¿Qué tiempo hay para el ejercicio físico?

No hay. Hoy estoy con una hernia en la columna por no hacer actividad física. Tampoco hay tiempo para terapia.


¿Y para la peluquería tampoco hay tiempo?

No, por suerte todavía no tengo que pintarme el pelo. Tengo una obsesión con las uñas de tenerlas siempre pintadas. A veces termino pintándome yo, o una señora viene a casa. Todos entienden de la flexibilidad que necesito y trato de no abusarme mucho de algunas personas.


Te definís a vos misma como “peleadora” y para ser CEO de una empresa se necesita tener carácter. De las pocas mujeres que llegan a cargos altos, muchas se endurecen y pierden su femineidad.

Está estudiado: las mujeres que asumen una postura más masculina cuando llegan a niveles altos, pierden todo lo que construyeron. La capacidad y el potencial que tienen, los tiran abajo: ellas pudieron crecer al haber hecho las cosas de una forma femenina. A veces una mujer piensa: “ahora tengo que subir a la mesa, golpear y gritar”. Piensan que en un nivel más alto, hay tener un tono diferente, o cambiar la forma de trabajar, no buscar más el consenso. Y es el rol que han visto siempre, copian al genero masculino. Y además, las personas que están abajo esperan una actitud masculina también de las mujeres. A mi me recriminaban que busco el consenso, pero sí, voy por el consenso
hasta que me harto y digo “hagamos esto”.


¿El desafío es doble: ocupar ese lugar y seguir siendo femenina?

Creo que ser mujer, no es por ponerlas en víctima, es difícil. Crecer y seguir creciendo como mujer femenina.
Si sos muy femenina piensan que no tenés potencial para trabajar en una empresa grande, en una industria masculina. Siempre está el hecho de “uy ¿va a tener la capacidad de hacerlo por ser mujer?” Después viene la pregunta “¿tiene la capacidad de ser líder?”


Los porcentajes de las mujeres que llegan a cargos altos siguen siendo bajísimos.

Hay dos factores: la infraestructura y la cultura de la empresa. Se necesitan lugares de lactancia y guarderías y que una empresa esté cerca de donde una madre pueda llevar a sus chicos al colegio. Y sobre la cultura, tener consciencia de que cuanto más diverso sea tu equipo de trabajo u organización, va a ser mejor. Hay que asegurarse que las mujeres tengan oportunidades de crecimiento igual que los hombres.
Que no quede eso de que la mujer no puede porque va a quedar embarazada y va a faltar, y después va a seguir faltando por sus hijos porque su prioridad va a cambiar, entonces mejor no tener mujeres. Ese tipo de cultura hay que cambiarla.


¿Qué pasa en la vida intima?

Escuché en un grupo de mujeres cosas como “a mi suegra no le gusta que trabaje”. Y también “lo que gano lo gasto en una niñera”. El entorno no ayuda. Pero hay madres que le tomaron el gusto a su trabajo, su independencia financiera, no se ven dedicadas 100% a su hijo sin tener su sueldo para hacer sus cosas. Y ahí está el tema cultural: hay que ayudar a las mujeres para que puedan desarrollarse. En las sociedades latinas es fuerte porque todavía el hombre es el proveedor de la familia, de la realización personal. La realización de las mujeres no pasa más por casarse y tener hijos, pero es lo que la sociedad espera. La generación que viene tiene más mujeres que quieren trabajar y que eso se priorice, y ser jefas de familia.


Todo el tiempo llegan ofertas y ofertas en vuelos de Aerolíneas Argentinas. ¿Es parte de la estrategia para combatir el déficit?

Estamos con una ocupación del 75% de los aviones. Queremos seguir creciendo, es una necesidad comercial y también es un cambio de mentalidad: “tenemos opciones, todos ustedes pueden viajar”. El que viaja en avión sabe que cuanto antes compra el pasaje, viaja más barato. Y queremos captar al que viaje por primera vez.


¿Tu trabajo es agrandar la empresa y achicar costos?

Son las dos cosas a la vez. Y es sobre todo eficientizar, y eso significa maximizar lo que uno tiene de recursos.


Las mujeres sentimos presiones cuando tenemos muchas responsabilidades, ¿te sentís presionada?

Tengo un nivel de autoexigencia muy alto, entonces siento que estoy en deuda con todos.
Siento que le debo a quienes están pagando sus impuestos, a Mauricio, a Guillo Dietrich, porque confían en mí y tienen una expectativa con Aerolíneas. Hay que hacer la empresa viable, no sólo financieramente sino transformar una línea área y que se hable de ella en todas partes del mundo. Tengo esa exigencia ante mis hijos al pasar del mundo privado al mundo público, con mi pareja y con la gente que trabaja conmigo.


¿Y con tu feminidad?

Sí, para mostrar que podemos


¿Tus chicos no se quejan de que estás todo el tiempo revisando el teléfono?

Sí, pero ellos hacen lo mismo (risas). El otro día estaba respondiendo un WhatsApp en la cena y el varón me quita el teléfono y me dice “el teléfono en la cena no”. Pero él termina de comer y agarra su teléfono, y yo le digo lo mismo (risas). Los chicos también nos controlan y nos ponen límites.


 

7 octubre, 2016

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María Laura Santillán
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