Entrevista a Julieta Cardinali

Entrevista a Julieta Cardinali

“No soy fácil”

El universo de Julieta Cardinali. Trabaja desde los 13 años, vive sola desde los 21, y se define como “cambiante y ciclotímica”, pero muy exigente en su rol de madre. Sobre la grieta, considera que “hay que bajar un cambio”, y se ubica en el medio. Vive con su hija Charo. Se destaca en “Los ricos no piden permiso” por El trece y en “Ultimátum” en la TV pública. El 17 de noviembre estrena en cine “Necrofobia” Y sigue diseñando para la marca de ropa “Clara”.

jt

 

¿Otra oportunidad? Tal vez … Después de cuatro años de novia, se separó hace seis meses. Ella dice: “es poco tiempo como para saber si es definitivo”.

Los aros son el objeto que eligió y la charla empieza inevitablemente con su mama. Su mama amada ausente y presente al mismo tiempo. El recuerdo nos abre la puerta a la intimidad de Julieta.

¿Cuánto hace que murió tu mamá?

Hace siete años.


¿Y usás su ropa?

Sí, mucho. Uso mucha ropa de mi mamá y me hace bien. Que estén en uso quiere decir que sigue acá y en el aire. A mi tía, la hermana de ella, le di muchas cosas de mi mamá con la misma filosofía, que la tenga un poco más cerca, pero ella no puede abrir ni el placard. No las usa. A mí me da placer, me da alegría.


¿Es para tenerla presente?

Sí, además de que tenía muy buen gusto. Hay otras cosas que no puedo hacer, pero usar las cosas de ella me hace bien.


¿Qué es lo que no podés hacer?

Ir a su casa. Eso me cuesta más. Voy, lo hago, pero me hace mal.


La extrañas mucho.

Profundamente. Cuando falleció mi mamá una amiga me dijo “no se acaba nunca el dolor, no es un dolor que se termine, es como si te cortaran un brazo, te acostumbrás a vivir sin el brazo pero cada vez que mirás, el brazo no está”. Y es tal cual, no es algo que superás, la muerte de mi mamá no la supero, me acostumbré.


¿Es para siempre?

Sí, uno aprende a vivir con ese duelo para que no te esté dañando constantemente, si no enloquecés.


Tenés un hermano y podés compartir el dolor.

Sí, Luciano. Mi hermano y yo éramos muy pegados a mi mamá, somos muy unidos.


Charo es única hija. ¿Pensás en tener otro hijo?

Ella tiene unos primos fabulosos y amigas divinas. Otro hijo no sé (risas). Tengo sentimientos encontradísimos. Pasan los años, más fiaca me da. Charo tiene nueve años y yo ya duermo toda la noche hace miles de años, no sé si estoy para eso de nuevo. Siempre veía a la gente que tiene a los bebés todos juntitos y ahora entiendo, se los tiene juntos. (Risas)


Sos mamá súper presente, digamos omnipresente. ¿Será porque viven solas, sin el papá?

Sí, yo no hablo de eso porque es la vida privada de ella. Soy muy mamá y yo tuve una muy mamá también y no sé ser de otra manera. Mis amigas me dicen que la deje en paz. El otro día se iba a un intercambio de hockey y yo le decía “abrochate la campera, no te abrochaste la campera” y ella me miró y me dijo “mamá que sobreprotectora que sos”. (Risas) Supongo que cuando te separás, naturalmente abarcás más.


¿Novio?

No, no sigo de novia. Hace unos meses nos separamos. Estuve cuatro años.


¿Se terminó?

No lo sé, a seis meses no puedo decir que es algo definitivo.


¿Y cómo lo llevas?

Bien, yo sé muy bien estar sola. Sacando la tristeza de cuando uno se separa, no sufro tanto sola. No estoy con nadie por soledad, eso sí sé. (Risas) Vivo sola desde que tengo veintiún años y trabajo desde que tengo trece. Estoy bien. Estoy tranquila.


¿Existe en tu fantasía encontrar un hombre y envejecer juntos?

Sí, siempre tuve esa fantasía, no se me estaría dando, (risas) pero apuesto a un compañero de vida. Como sé estar sola, también me gusta compartir. Yo no soy fácil, lo sé. Tengo un carácter difícil.


¿A qué llamás difícil?

Soy bastante cambiante, ciclotímica. Depende de la personalidad que tengas enfrente, la culpa siempre la tiene el otro (risas) Hay personalidades explosivas con las que choco.


¿Y ante una personalidad tranquila?

La paso por arriba con una topadora (risas) No hay mucha opción entonces.

Entonces me quedaré sola (risas) Si supiera lo que quiero y lo que necesito, sería fácil. Sí sé que me gustaría compartir la vida con alguien, pero no me apuro. No busco pareja. Tengo amigas que me quieren presentar amigos y yo no quiero nada de eso.


Un político, ahora se lleva. Político y actriz.

Sí (risas). ¿Por qué? Si pensás mal es porque son populares, y llegan a la gente. Te empiezan a mirar como algo atractivo. Les gusta ese mundo, las fotos.


¿Tienen algo en común tus amores?

Siempre fueron más grandes que yo. Después de mi primer novio, entre diez y quince años.


¿En la fantasía los hombres más grandes son más maduros?

Es que al haber trabajado de tan chica tengo una vida armada. Cuando tenía veintitrés años yo ya tenía mi casa y me la había comprado yo.


¿Sos amiga de tus ex?

De algunos sí y otros no. Los que se merecen mi amistad, la tienen (risas)


¿A quién se parece tu hija Charo?

A mí, pero como soy ahora. A los nueve años no era como Charito, yo era mucho más introvertida.


¿Chocan, discuten?

Sí. Ella tiene mucha personalidad y yo soy exigente.


Muchos actores están definidos políticamente. ¿Cómo te manejás con la grieta?

Hay bandos, tengo colegas que están de un lado y del otro. Yo me siento en el medio y tengo colegas que están igual que yo.


¿Hay un medio?

Sí, yo nunca fui a un acto político del gobierno anterior y tampoco a ninguna marcha; estuve de acuerdo con algunas políticas y con otras no. No voté a este gobierno, pero no estoy en contra. Es parte de la grieta poner a la gente de un lado o del otro. Hay mucho respeto entre los colegas. Algunos apoyan más fervientemente al kirchnerismo, otros están del otro lado, pero me parece que hay que bajar un cambio, no puede ser un River vs. Boca. A mí me da bronca, por ejemplo, cuando dicen que todos los que actuaron en las series del INCAA son ladrones. Es una vergüenza todo lo que salió a la luz, pero también hay grandes actores que son señalados injustamente.


Estás en todos lados, estás en canal 13, en la tv pública, vas a estrenar una película.

Lo que pasa con la tevé es que es de una popularidad impresionante. Se me juntó Ultimátum, que hicimos el año pasado, con la novela. Y en noviembre se estrena la película de terror de la que soy protagonista. Son tres géneros totalmente distintos, un culebronazo que es Los ricos no piden permiso, una sitcom de media hora, y la película de terror.


Un culebrón en el que sos mala otra vez.

Sí, pero con esta mala no me odiaron, di lástima porque sufrió por amor. Y Camila de Farsantes generó un amor increíble que para mí fue divino.


¿Te vienen tocando historias de locura?

Sí, a mí me divierte. Si sos mala podés ser malísima, inescrupulosa, el culebrón tiene una fantasía increíble. La otra vez Charo fue al canal y estaba Araceli González y la saluda con mucho cariño y me dice “¿es re buena de verdad la maestra?” (risas). A la novela le va bien porque no quiere ser otra cosa, es pasar bien el rato viendo historias de amor y desamor.


¿Te quedó tiempo para seguir diseñando?

Sí, siempre que puedo lo hago. Estoy preparando Invierno 2017 y me fascina. Para invierno mi disparador va a ser el punk. Escuchamos las tendencias pero mi línea cápsula no va con la tendencia. Son pocas prendas y mi premisa es “¿yo me lo pondría?”. Miro revistas, blogs de moda, Pinterest, todo lo que hay para consumir, lo consumo.


¿Es como una vida paralela?

Sí y necesaria.

 

24 septiembre, 2016

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Entrevista a Eugenia Tobal

Entrevista a Eugenia Tobal

“No tengo miedo a estar sola”

El universo de Eugenia Tobal. Tiene 40 años. Hoy protagoniza “Somos childfree” con Gabriel Goity y es la cara de ESPN Woman. Cree que uno de sus mayores logros es haber logrado empatía con las mujeres.
Cómo la vi:
En su eje, entera y contenta

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Se acostumbró a vivir sola, pero no descarta la idea de convivir o armar una familia. A su encuentro con el Papa lo recuerda como una bendición, un privilegio que “le voy a contar a mis hijos.”

Te fuiste de la casa de tus padres a los 22. ¿Por qué tan chica?

Estaba en la facultad y empezaba con el tema de actuación.
Vivía en Villa Luzuriaga y necesitaba estar más cerca de todo. Y además siempre fui muy independiente.


¿Qué estudiabas?

Relaciones Públicas. Y actuaba, estudié actuación desde el secundario, desde los quince. Después empecé a estudiar y trabajar: en un negocio o en un solarium, haciendo fotos o ayudando a mis viejos.


¿Para qué sirvió estudiar Relaciones Públicas?

Hoy me re sirve para ponerme frente al público y por el lenguaje del cuerpo. En producción o dirección tengo que ir a reuniones a hablar. Más allá de que soy una caradura, también encontré en el estudio una manera de hablar.


¿Quién te sostuvo y te acompaño cuando te viniste al centro?

Mamá. Ella fue la única que me bancó. Yo soy una loca, no pedí ayuda a nadie. Mis papás y mis hermanos no estaban de acuerdo. Agarré una camioneta e hice la mudanza con mi vieja. Viví ocho años en un departamentito.


¿Te gusta vivir sola?

No me costó adaptarme. También viví en pareja.
No le tengo miedo a la soledad. Soy muy sociable, pero necesito mis momentos, estar tranquila. Es peligroso, uno se acostumbra al confort de vivir solo. A veces digo: “uy, ¿y ahora qué hacemos? Casas separadas como Patricia Sosa?”. (Risas). Lo pienso, ahora no sé si quiero tener a alguien al lado todo el tiempo.


Siempre dijiste que querías tener una familia, ¿Cómo harías?

Por eso, no lo sé. El día que suceda que esto que digo hoy se autodestruya en un segundo y medio. Creo que el formato de familia cambió, hay familias en distintas casas o ensambladas. Yo creo que los chicos nacen chipeados de una manera que entienden todo. Igualmente, padres en distintas casas no sería lo ideal.
También uno se puede enamorar de alguien que ya tiene hijos, entonces ya es un bolonqui.


¿A los 40 no hay más probabilidades de que te enamores de alguien con hijos?

Sí, será. Ahora estoy viviendo la vida bien, nada comprometida.
Disfrutando de la vida.


¿Qué tienen en común los hombres que te enamoran?

Me gustan de la misma edad, no sé si me veo con alguien mucho más grande. Tengo un espíritu muy joven.


Actores y deportistas. Recuerdo un voleibolista.

Sí. Me gusta el rubro (risas) Bueno, por ahí andamos.


¿Te cambió la vida hacer teatro?

Sí, estoy abocada al teatro y me cambió la estructura de vida. Yo no soy nocturna y me estoy acostumbrando a vivir de noche. La mañana me rinde 100%, siempre hice actividad física.


¿Qué hacer ahora? ¿Encontrar tiempo para entrenar o dejar actuar la Ley de Gravedad?

No, no hay que dejar que las cosas se caigan. Camino, ando en bicicleta, hago yoga, cosas que me den placer.
Ir al gimnasio no me gusta. Hace diez años cambié mi mentalidad con el cuidado desde adentro.


¿“Desde adentro” es cambiar lo que comés?

No como harinas, trato de comer poca carne. Pollo no como por las hormonas, voy probando. Igual, insisto: el cambio es desde adentro.


Sorprendente que a vos te ofrecieran Somos childfree, lo opuesto a tus deseos.

Justamente, está bueno. Sabés que cuando yo lo leí no me detuve a pensar que podía ser un tema revoltoso por lo que se sabía de mí.
No lo veo revoltoso, lo veo contrapuesto a tu historia.
Vos porque sos buena, pero hay gente que revuelve ahí.

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¿Te quedás embarazada?

La obra habla del movimiento, cada vez más grande, de hombres y mujeres que deciden no tener hijos. Acá en Argentina ya son 600 mil personas y en el mundo hay establecidos lugares donde hay cartelitos que dicen: “prohibidos bebés”. Hay un movimiento que define esta nueva manera de vivir la pareja. A Flor, mi personaje, le pasó que pensaba de una manera y después le pasó otra cosa.


¿Qué tal es hacer de embarazada, te gustó?

No me doy mucha cuenta porque no trabajo con la panza. Lo interesante de la obra es que a los personajes les suceden cosas que no tenían previstas y sus decisiones empiezan a modificarse porque sus deseos empezaron a modificarse: la obra apunta a que uno tiene que ser fiel a lo que siente más allá de lo que se propuso o dictaminó. Por eso hoy te digo: “estoy bien sola, pero no sé si mañana abro el placard y le dejo todo el espacio a una persona y se muda a los tres días”.


¿La gente se queda pensando si lo que eligió es lo que realmente desea?

Si, la obra te abre la cabeza. Tenemos muchos mandatos y prejuicios. Uno tiene que ser lo que le haga feliz, no importa cómo.


Hace poco dijiste que tendrías un hijo sola.

Fue antes de hacer la obra. Tengo una edad medio límite con la maternidad.


¿El reloj biológico?

Sí, biológicamente uno va a llegando a una edad donde tiene que estar más atenta.


¿Habría que congelar óvulos?

¿Por qué no? Muchas mujeres lo han hecho.
Conducís un programa en ESPN Woman, un ciclo de entrevistas a mujeres: te siguen las mujeres.
Las mujeres me quieren. Uno de los mayores logros como personaje público es tener la empatía de las mujeres, que no sientan envidia ni recelo conmigo.


¿Se identificaron con vos?

Sí, creo que porque siempre fui genuina, lo que se ve es lo que soy. Lo que más pudo haber destapado esta empatía fue lo que me pasó unos años atrás. Yo no lo pude ocultar, se vio, muchos hombres y mujeres sufrieron conmigo todo lo que me estaba pasando.


¿Sufrían tu separación de Nicolás Cabré y la pérdida de tu embarazo?

No, sufrían el dolor en general. Todo, el dolor. Tuve un momento de inflexión muy grande. Fueron casi tres años, cosas muy feas, no solo una separación.


¿Qué pasó en tu encuentro con el Papa? ¿Cómo fue que saliste en la tapa de uno de los principales diarios italianos?

Fuimos con mis hermanos a Europa invitados por mis papás, los tres solos, a Amsterdam, París e Italia. Mamá nos había pedido de sorpresa una audiencia con el Papa. Estuvimos muy cerca de él. Fue muy emotivo, seas católico o no católico. No somos muy practicantes, es mucha la gente que va, hay una energía de fe y de amor muy grande en la plaza.
Yo estaba muy desbordada, era todo muy hermoso. Estábamos los tres, y él, el Papa, se puso adelante mío, mis hermanos le hablaban y yo no podía hablar. Cuando pude, le dije que estábamos ahí por mis papás y que la felicidad se me podía completar teniendo un hijo. Me salió del alma, fue una expresión de amor y deseo. Puso su frente contra la mía y se quedó un rato larguísimo y yo le puse la mano en su pecho y nos abrazó a los tres.
Además me bendijo.


¿Qué provocó en vos todo eso?

Lo vi como una bendición, lo vivo como un privilegio.
Se los voy a contar a mis hijos. Fue una conexión de almas.

12 septiembre, 2016

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María Laura Santillán
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