Entrevista a Silvia Lospennato

Entrevista a Silvia Lospennato

Silvia Lospennato: “Las mujeres somos ciudadanas de segunda”

El universo de Silvia Lospennato. Conmovió con su discurso en el Congreso, cuando se votó la ley de despenalización del aborto. Desde entonces, milita por los derechos femeninos. Como mamá de hijas mujeres, dice que siente el doble de responsabilidad que cualquier otra persona.
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Difícil que Silvia encuentre un rato para sentarse a conversar tranquilamente, fuera de su agenda de trabajo. Esta mujer, que nos conmovió con sus palabras en su discurso en el Congreso, no para un minuto hasta la noche. Nuestra charla empieza a las 22 30.

Hasta el debate sobre el aborto legal mucha gente no te conocía. ¿Es diferente tu vida desde esa discusión?

Sí, fue un conocimiento masivo del cual no tuve consciencia en el momento. De otro modo, no me hubiese animado al cierre del debate en la Cámara de Diputados. Para mí era mucha responsabilidad.


¿Por qué?

Porque esa noche fue un sube y baja emocional: que ganábamos, que perdíamos, que nos faltaban dos votos…. Hice un discurso optimista, me dije: “si no nos vamos a llevar la ley, entonces nos vamos a llevar el discurso y la reivindicación”. Y lo escribí en el momento. Hoy hubiese dicho las mismas cosas.


Terminaste tus palabras llorando.

Sí, porque lo que venía a final del discurso era una lista de mujeres que nos habían llevado hasta ese momento histórico de la democracia argentina, era muy injusto no nombrarlas. Estábamos ahí por la construcción de muchos más y me quebré definitivamente cuando nombré a mis hijas, que para todas las madres son el punto de quiebre emocional, ¿no?.


¿En relación a esta ley?

En relación a cualquier ley, pero como mamá de hijas mujeres siento el doble de responsabilidad que cualquier otra persona. Uno no quiere que una hija viva en una sociedad tan desigual, que tenga tantos problemas para acceder a los trabajos, que cuando accede a un trabajo le exijan el doble por ser mujer o le paguen la mitad de lo que merece. Estas son las luchas que nos quedan por dar. Mi hija de 11 años me acompañó, se empañueló, así que era por mis hijas y las hijas de todos y sí, fue el momento que me emocionó más.


¿Hay un antes y un después de esta discusión?

Sí, para mí pero también para la ciudadanía, para los argentinos. No hablábamos del aborto. Sacamos de abajo de la alfombra un tema del que no se podía hablar en ningún lado. Toda esa transformación la hicimos las mujeres en las calles, en las escuelas. La identificación, el pañuelo. Me emociona ver a la chicas aún hoy con pañuelos atados en las mochilas.


Pasó el debate pero tus uñas siguen pintadas de verde, cuelga de tu cuello un corazón verde. ¿Por qué?

Creo que el debate no pasó. Hay que seguir hablando de la educación sexual para decidir y de los anticonceptivos para no abortar. Es una lucha permanente en las provincias y no se aplican ni la ILE (Protocolo para la interrupción legal del embarazo), que está regulada desde 1921. Todavía sigue habiendo amparos y sigue habiendo niñas violadas y abusadas que no acceden a la interrupción legal del embarazo.


Hay distritos del país en los que no se cumple el protocolo obligatorio.

Exactamente, no hay educación en las escuelas, no hay acceso a la anticoncepción. La misma semana que se rechazó el proyecto murieron dos mujeres más por aborto clandestino. Siguen muriendo. No vamos a abandonar esto porque hayamos perdido. Todas nos tenemos que comprometer para que se cumpla en las provincias y hay que denunciar, si no se cumple. Tenemos que estar ahí y exigirles a los funcionarios públicos el cumplimiento de las leyes vigentes. Hoy hay conciencia social y tenemos que aprovecharlo.


¿Por qué suponés que tantos senadores no tienen en cuenta el tema de los derechos de las mujeres?

Lamentablemente, la perspectiva de muchos senadores es una construcción social. Hemos escuchado en ese debate una cantidad de cosas llamativas, y estereotipadas. Las mujeres somos ciudadanas de segunda y tenemos una obligación, que nos tutela el Estado, que es la de la maternidad, consagrada en el Código Penal. Es llamativo que esto no llame la atención, porque uno lo podía justificar en 1921… Y así y todo se dejaron en ese momento las causales de excepción, que son las que hoy se permiten. Hoy podemos elegir en qué momento ser madres… Los senadores siguen con la idea de una legislación de hace un siglo. Tenemos una oportunidad: renovamos senadores el año que viene.


Entender y hacer entender que tenemos derecho sobre nuestro cuerpo… Increíblemente hay que seguir explicándolo.

Sin duda que lo profundo es el derecho de la autonomía de los cuerpos de las mujeres. Por eso es tan importante que hayamos dado el debate. Porque el debate es por la decisión de los proyectos de vida y de desarrollo de las mujeres. Porque la maternidad es hoy la mayor penalización del mercado laboral para las mujeres. El 15% de los nacimientos son de mamás menores de 19 años; niñas adolescentes a las que se les afecta su vida para siempre, por ejemplo. La discusión detrás del aborto y de los derechos sobre nuestros cuerpos tiene un significado muy profundo sobre todo el resto de los derechos.


Los que elegimos decir públicamente que estamos a favor del aborto recibimos todo tipo de insultos, incluso el de asesinas. ¿Contestás a los que insultan?

Intento no contestar. Cuando el insulto es el de asesina, sí contesto. Lo único que podemos salvar es la vida de la mujer porque cuando la decisión está tomada, el Estado ya no puede hacer nada, lo que sí puede hacer el Estado es evitar que esa mujer muera.


¿Se generó una confusión deliberada cuando hablaron de las dos vidas?

El slogan es una gran mentira, no hay dos vidas para salvar, solo la vida de la mujer, la otra no depende del Estado, depende de decisiones individuales. Nos pusieron del lado de la muerte, fueron bastante inteligentes, tuvieron una buena campaña de comunicación: debemos reconocer eso, nos copiaron todo, los pañuelos, las linternas…Hubo muchos recursos, gente de comunicación. Fueron bastante efectivos en confundir a la ciudadanía. Todavía hay hoy gente que me dice: “Silvia, yo estoy a favor de que se despenalice, pero a mí no me gustaba que esta ley obligaba a los médicos”.Y yo contestaba: “¿pero cómo obligaba? Tuvo la objeción de consciencia desde el primer día”. Se instaló que la ley obligaba, cuando era una ley de derechos y libertades. Hubo mentiras muy sostenidas. Todos los argumentos por la inconstitucionalidad son absolutamente falsos: la constitucionalidad ya está resuelta desde 1921. Y además está interpretado por la Corte en el año 2012.


Macri instaló el debate en el Congreso. Dijo también que había que pensar en los derechos de las mujeres. ¿Qué piensa entonces del aborto el Presidente?

Sólo lo puede responder él, pero el Presidente tiene una agenda de género real, una agenda que trabaja desde muchos planos. Se le exige mucho al Poder Ejecutivo cuando somos los legisladores los que debemos ocuparnos.


Agradecimiento: Narda Comedor.

19 octubre, 2018

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Entrevista a Celeste Saulo

Entrevista a Celeste Saulo

Celeste Saulo: “Es difícil llegara lugares directivos”

El universo de Celeste Saulo. Cómo trabaja la flamante primera vicepresidenta de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM).
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Ser vicepresidente de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM) es una gran responsabilidad. Pero además, como profesional, llegar a ser la primera mujer electa es un mandato doble.
Fue como un doble llamado. Por un lado, puedo contribuir desde mi experiencia a una organización que necesita escuchar la voz de países como el nuestro, no tan desarrollados, pero con gente que ha estudiado mucho y con ideas para ofrecer. Y además hay que saber que no hubo una mujer en la historia: 191 países componen la Organización Meteorológica Mundial. Es difícil que las mujeres lleguemos a lugares directivos. En la mesa chica quedábamos pocas, no más de 10 jefas de servicios meteorológicos.

¿Ya participabas en esas reuniones mundiales?

Participo activamente de esas reuniones desde 2014. En 2015 fui elegida como consejera para América del Sur. Me ayudó mucho ser docente e investigadora, me dio herramientas para interactuar desde lo profesional. En general, los directores meteorológicos no son investigadores sino que provienen de la meteorología operativa.


Los meteorólogos son científicos, pero mucha gente no lo sabe.

Sí, hay una subestimación de los meteorólogos . El meteorólogo es un físico aplicado. Se estudia la atmósfera, pero las leyes que la rigen son las leyes de la Física. Nosotros somos físicos expertos en atmósfera.


¿No es acaso una cualidad muy femenina la reducción de riesgos de desastres?

Totalmente. Hay una cualidad femenina que ayuda a que empaticemos en traducir lo que la ciencia entiende y la gente siente, que es cómo reducir los impactos.


¿Se consigue reducir el impacto en gran escala?

Durante el fenómeno del Niño en los años 2015/16, por ejemplo, se evitaron pérdidas de ganado muy importantes, lo mismo con la siembra de algunos productos. La meteorología puede contribuir con mejores pronósticos y avisos oportunos. Hay dos variables, el mensaje claro y en tiempo y forma; y del otro lado, alguien que quiera tomar una decisión acorde.


La tremenda sequía que sufrió el campo, ¿se podía anticipar o fue una sorpresa?

Fue la sequía más severa de los últimos 60 años y el estado del arte del conocimiento aún no nos permite anticipar un evento extremo de esa envergadura. Sí dijimos que iba a llover menos de lo común en el verano, pero eso no alcanzó para la toma de decisión profunda que la gente del campo debería haber tenido frente a este fenómeno de la naturaleza.


Entonces, los cambios del clima nos sorprenden a todos. ¿Incluso a los meteorólogos?

Sí, están los temporales, por ejemplo. Muchas veces nosotros no podemos hacer pronósticos.


¿Se está yendo hacia un nuevo pronóstico más extendido, con más datos?

Sí, porque la sociedad nos está interpelando y está muy bien que lo haga. Se está virando hacia a escalas más largas en el tiempo: la ciencia tiene que aportar mucho.


Lo que se ve en Argentina es que no hay muchos alertas. ¿La gente se queja de los alertas aunque sean útiles?

Sí y de que damos falsas alarmas, porque piensan que es para cubrirnos nosotros. Yo creo que ahí hay un mensaje para dar: damos alertas para proteger a la población. También es importante recalcar que hay que consultar el pronóstico al menos dos veces al día y, cuando hay mal tiempo, tantas veces como sea posible. El servicio meteorológico da un pronóstico a las 6 AM y 6 PM.


Es curioso que todos hablemos del clima y que, sin embargo, haya muy pocos aspirantes a meteorólogos.

Nos interesa a muchos y es apasionante. Hay que estudiar mucha matemática y física. Es difícil, somos físicos aplicados. Algunos jóvenes que ven a los “caza tornados” piensan que la profesión va a ser una aventura permanente pero, previo a eso, hay que haber estudiado mucha matemáticas, física, álgebra. Yo les digo que vale el esfuerzo. Desde la aventura del conocimiento hasta la experiencia del tipo National Geographic.


Cuando somos adultos nos interesa cada vez más el clima, tenemos más consciencia de cuánto influye el estado del tiempo en nuestros estados de ánimo.

De hecho hay estudios muy importantes de los impactos de las olas de calor en la salud y en la mortalidad. Son elementos que antes no eran tenidos en cuenta.


¿Podemos hoy anticipar algún desastre en el país?

No, por suerte en la Argentina no tenemos eventos que condicionen toda una temporada.


Pero sí tenemos periódicas inundaciones…

Por eso digo que la única manera es informando constantemente. Se sabe recién cuando se está cerca del fenómeno. La sequía se instala de manera silenciosa y las inundaciones, en una hora: es la tensión alerta, estar siempre pendiente de la peculiaridad geográfica.


¿Hasta cuándo pueden ver los meteorólogos?

Tratamos de ver dos semanas, pero nos guardamos la segunda, al menos que estemos muy seguros y creamos que haya que advertir alguna toma de decisión. Puede haber lo que se llama “tendencias trimestrales”, pero no damos un pronóstico como el que das al usuario común, sino que lo hacés como dato para el productor.


De todo lo que estudiaste, ¿qué te sirve como herramienta para el resto de la vida?

La complejidad. La meteorología expresa una gran complejidad que uno la podría extrapolar a lo social.


Cuando mirás tu tarea en el Servicio Meteorólogo Nacional y en la OMM, ¿qué te gustaría que quedara de lo que estás haciendo? ¿Cuál es tu impronta en la tarea ?

Lo que yo hago es abrir puertas, pienso en cómo trabajar con el otro, independientemente de su formación; creo que todos siempre tienen para sumar. En el servicio generamos un área que se llama Meteorología y Sociedad porque entendemos que la meteorología tiene que combinar las Ciencias Naturales con las Ciencias Sociales. Mi impronta es mezclar academia con trabajo operativo, países desarrollados con países en desarrollo. Creo que esa unión de saberes fortalece y es una gran oportunidad. Por ejemplo, la posibilidad de trabajar con el INTA , con gente que hace recursos hídricos, con agroindustrias, con medio ambiente: trabajar “junto con”. Que el ciudadano sienta que el Servicio Meteorológico le pertenece, y que los organismos, los ministerios, vean en el Servicio Meteorológico un socio para trabajar mejor los problemas que tienen. Mi tarea es vincular. Creo que la meteorología sola puede generar mucho saber y necesita una dimensión social. Hay que entender esa dimensión y pensar cómo informar.


Agradecimiento: Hotel Four Seasons, Posadas 1086.

27 junio, 2018

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Entrevista a Chano Charpentier

Entrevista a Chano Charpentier

“Puedo derrapar, pero voy bien”

El universo de Chano Charpentier. A pocos días de su gran show, Chano habla de su rutina de desintoxicación, del amor y de la soledad. El 3 de mayo debuta en el Luna Park.
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¿Cómo está Chano después de todo lo que vivió? Me sorprende verlo tan joven.

Ni una sola cana tenés Chano…

Me afeito un poco la barba porque me salen algunas canas. Lo que estoy viendo en esta época es una cosa muy ridícula en los hombres en relación a las cirugías. Sí, hombres. Y las chicas… hay un nivel de muñeca de porcelanato (risas). Veo una de esas chicas y no sé si me gusta o no. Después me dicen: “esa chica está operada entera a los 20 años”. Y yo pensé que era naturalmente así.


¿Y te aleja ese look?

Cuando es prototipo súper fitness no me gusta. Está peor en los varones. Yo no decido invertirle tanto tiempo.


Vos sos lindo naturalmente.

Yo no me veo tan lindo, tengo panza, no intento tener los brazos marcados.


¿Hacés alguna actividad física para sentirte bien?

A mí me parece un castigo, yo estoy cómodo así. Banco a la gente que lo hace, pero tengo que salir a hacer eso y me angustio y digo: “¿por qué a mí?”. Camino, sin proponerme mucho. Cuando hago shows dos veces por semana bajo un kilo y medio en cada show, por estar una hora moviéndome. Si salgo a correr, no corro dos cuadras (risas). Soy una persona que no se sienta en todo el día.


¿Sos hiperquinético?

Sí, me lo dijeron. Sufría en el colegio porque era de los chicos que no se podía quedar sentado. Estoy hablando por teléfono y hablo tres horas caminando en círculos en el living de mi casa. Tengo un don eléctrico ( risas). Soy muy ansioso, siempre me quiero levantar de la cama.


¿Por qué será? ¿Encontraste una explicación?

No sé. Quizá porque mi padre se murió bastante joven. Entonces, ¿para que voy a estar esperando el ascensor si me voy a morir? La muerte de mi padre y el haber estado yo al borde de la muerte un par de veces… El que no está ansioso es que no es consciente de que se va a morir algún día. Tengo conciencia de la muerte y soy una persona que tuvo problemas de adicción. No hay categorías mentales crónicas, pero tampoco hay parches para todos ni para el espíritu. Yo nunca pensé que me iba a drogar.


¿Y cómo te cuidas después de todo lo que pasaste?

Voy todos los días a una cámara hiperbárica. Es como un tubo donde te metés y te ponen un montón de oxígeno y en una hora y media salís como un bebé. Me levanto, me lavo los dientes y voy, y me puedo volver a dormir si no tomé ningún café. Esas cámaras multiplican por seis el proceso de renovación celular de la piel, por ejemplo.


¿Entonces en ese lugar te estás curando?

Me estoy curando de muchos tóxicos que tomé durante muchos años: la cámara te limpia, te rejuvenece las células. Y a raíz de esta medicina, conocí a una médica que trabaja con unos sueros alemanes que limpian y desintoxican y me los pasa directo por sangre. No es lo mismo que tomar un complejo vitamínico donde en el proceso digestivo perdés un montón de propiedades. Es como tomarme 100 Redoxon y la verdad es que no me enfermo, no tengo gripe, me cambió la cara…


¿Participaste en grupos de recuperación de adictos?

Sí, cuando era chico, cuando tenía 24. Yo consumí hasta los 25 años y después tuve recaídas. Es como cuando llegás a la guardia de un hospital con un cuchillo clavado, y te sirve porque te lo sacan, pero después tenés que seguir tratándolo con un médico.


¿Con un médico psiquiatra, con terapia?

Sí, yo siempre me analicé y voy a una psiquiatra, pero ahora no estoy tomando nada.


¿Fuiste aprendiendo qué hacer para no recaer?

Las cosas no se te ponen solas en la nariz. Hay cosas que yo me llevé de los grupos anónimos: la buena voluntad, la honestidad… y la libertad que hoy tengo para decir que no. Cuando digo sí, inmediatamente estoy preso de un deseo; cuando digo no, que es lo más aburrido al toque, estoy jugando a favor de mi libertad, de lo que realmente quiero y no de lo que se me instaló por un segundo en la cabeza.


¿Todo el tiempo aparece ese deseo?

Depende cuán estable seas, yo no soy muy estable, es una lucha diaria, hago lo que puedo. Por momentos puedo, a veces con más éxito que otras. Contarte esto es como contar un “know-how”. Porque a veces salís a las cuatro de la tarde y te estás drogando. Me ha pasado que mi cabeza sostenga todo y a las pocas horas, estar en otra. Cuanto más lejos estoy de la última vez, más control tengo sobre mis emociones. Cuando era chico conocí un tipo que decía: “ por mis dos hijas no lo vuelvo a hacer”, pero cuando uno quiere boicotearse no te para ni el presidente.


¡En pocos días vas a hacer un Luna Park!

Sí, y es reimportante. Trato de tomar al Luna Park con agradecimiento. Muchas veces no me sale y quiero mandar a todos a la puta madre. “Hacé como si fueras agradecido”, me digo, y entonces me sale (risas).


¿Qué tal es no tener novia?

Cada vez se me hace más difícil. ¿Viste Annie Hall, la película, que empieza con un chiste? Yo me siento muy identificado con eso. Dice: “nunca integraría un club que me tenga a mí como socio”. Además, las minas que me gustan no son las que gustan de un tipo como yo.


¿Cómo son?

Son de mi edad. Hay chicas que se interesan en mí pero no se produce el efecto de interés entre ambos. Me gusta estar acompañado, me cuesta irme a dormir, me gusta hablar mucho, las mujeres me han dicho “¿No se puede ver una película tranquilos?” (Risas).


¿Sufriste mucho por amor? ¿Es inevitable?

Sí, sufrí. Depende cuánto te quieras involucrar. Para mí, el amor es también el miedo. “Falsa expectativa aparentemente real”: FEAR, es como yo creo que es. Viene un tipo con un cuchillo, yo pienso que me va a matar y siento miedo, pero quizás el tipo va a cortar un ceviche en la mesa de al lado (risas).


¿Y en relación al amor de las mujeres?

Borges decía que cuando uno se da cuenta que esa persona es única, está enamorado y claro, cuando uno se da cuenta que esa persona le puede faltar, va a sufrir de verdad. No creo que pueda haber amor sin sufrimiento. Yo no tengo heridas más que las que tuve en los momentos de las separaciones, no arrastro las relaciones aunque haya estado súper involucrado.


¿Seguís manejando?

Sí, pero no lo hago. Y no fui a sacar el registro para que no me escrachen.


Tu música le encanta al PRO. Ciudad Mágica ya es la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

Y bueno, les funciono la cábala. Sí, les encanta, y cuanto más les guste mejor. Una vez estaba en Nueva York de vacaciones y vi en la CNN que salía mi canción en la tele y pensé: “yo no puedo cortar esto, si yo corto éste ciclo estoy atentando a mi propia naturaleza artística”. No es para plantar ninguna bandera política ni nada, estoy súper informado, veo el noticiero todos los días, Telenoche me encanta. En los últimos tres años nunca desde el gobierno me ofrecieron un show, aunque conozco a Mauricio Macri.


¿Como se llevan las giras y la salud?

La gira siempre te sana, es donde está todo controlado. En gira es que está todo en sincro. Estar en gira es que voy a tocar, es cuando tengo que estar en contacto con mis emociones para poder administrarlas, es el único momento donde a mí me importa hacer eso bien. De lo que sí me preocupé siempre es de hacer bien los shows tanto en Tan Biónica como ahora en esta etapa. Si salgo a tocar y a los diez minutos me emociono o corro y me quedo sin aire, no va, tengo que estar bien y ser súper aplicado y pura concentración.


¿Qué te gusta hacer en el día? ¿Tu actividad está ligada al laburo?

Sí, y de cuidarme a mí. Nadie me puede decir qué hacer, pero me encargo que haya conmigo una persona, mi manager, que quiero que me involucre con su trabajo, con su vocación. Siempre puedo derrapar, pero voy bien. Puedo derrapar, pero no es como antes, la droga se me puede presentar, pero no controla mi vida. Algún día me la puedo pegar y, bueno, me la pegué, pero no es como que maté a Cristo, aunque al otro día lo piense y…


¿Y sientas culpa?

Sí, pero por suerte tuve y tengo mucho registro de resultados positivos en la recuperación. Viendo los resultados siempre me da mejor balance cuando estoy bien. ¿La culpa qué te dice?: “Mirá lo que hiciste, mirá lo que deberías haber hecho”. Yo estoy agradecido, porque puedo trabajar mi adicción. Me acuerdo, cuando era chiquito, de estar obsesionado con terminar todas las galletitas del paquete, o llevar al colegio la vianda para el almuerzo, pero comerme las seis milanesas a la mañana, antes de entrar. No podía esperar (risas).


Agradecimiento: Four Seasons Hotel.

24 abril, 2018

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Entrevista a Florencia Etcheves

Entrevista a Florencia Etcheves

“Soy una atrevida”

El universo de Florencia Etcheves. Vive con su marido Juan, su hija Manuela y sus gatos. Después de 24 años en El Trece y TN, dejó la tele para escribir ficción. Público cinco libros. El último, Cornelia, va al cine.
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Trabajé años en la tele con Florencia, Flor para muchos, Florchi para mí. Fue una gran productora. Después fue cronista y conductora. Ya no la veré (ni la verá el público) en la redacción de El Trece y TN. Florencia dejó la televisión. Empezó escribiendo libros periodísticos, pero aceptó el desafío de escribir ficción. Hoy, su tercer libro se hizo película, que está a punto de ser estrenada. ¿Cómo y por qué decidió dar semejante volantazo y dejar la tele?

Te propongo empezar por el origen del cambio.

Estábamos tomando un café con Mauro Szeta y nos dimos cuenta que teníamos el mismo hobby: cuando íbamos a cubrir las notas, anotábamos en un cuaderno todo el anecdotario de los policiales, incluso situaciones bizarras. Nos divertía hacer un diario y contar los “detrás de escena” de las notas. Un día nos juntamos con esos cuadernos y nos reímos mucho: teníamos escritas anécdotas parecidas. Y se nos ocurrió que podía ser un libro. Si esa situación se hubiese dado hoy, hubiésemos escrito un blog. Ahí fue un libro.


Escribieron dos libros.

Sí, No somos ángeles (2007), y después Mía o de la tumba fría (2009), también con Liliana Caruso. En ese libro empezamos a llamar femicidios a los crímenes de mujeres, todavía no estaba en el Código Penal.


¿Y cómo llegaste a la ficción?

Me contactó un agente literario para otro libro y en ese momento no había ningún caso que me llamara la atención. Me dijo que podía ser de ficción y me quedó en la cabeza. No se me iba de la cabeza. Lo llamé y le dije: “Bueno, ¡dale!”. Una atrevida.


¿Le dijiste que sí antes de escribir la novela?

Sí, soy una atrevida. Lloré toda el tiempo, no podía creer el lío en el que me había metido. Me di cuenta de que había minimizado el proceso de creación de una novela.


¿Y ya habías firmado contrato?

Claro, yo había firmado como si fuese Stephen King (risas).


¿Cómo hiciste?

Una editora, Graciela Gliemo, me ayudó a armar una estructura. Yo tenía una idea pero no era suficiente para un libro de casi 300 páginas. Tiene que tener una estructura y hay que desarrollar los personajes. A veces hay que desarrollar más los secundarios que los principales, porque en un policial está bueno confundir al lector. Es un proceso sumamente divertido, pero me costó sangre, sudor y lágrimas.


¿Leías novelas policiales?

Sí, desde chica. Ahora empecé a leer otro tipo de novelas; desde hace poco tiempo, antes no me llamaban la atención.


Ampliaste tu gusto literario.

Sí, pero si la gente no muere de manera dramática no me interesa el libro (risas). Pero me gusta ver cómo se desarrollan otras situaciones. Tengo falencias en la línea romántica. No me sale el amor, la editora me dice “Fijate que en algún momento la gente se puede amar”. Y yo le digo “Pero a mí me gusta que la gente se mate” (risas). Por eso está bueno leer distintos autores y sentirle el olor a otro tipo de escritura.


¿Escribir la segunda novela fue diferente?

Sí, sentí que ya había armado mi propio método. Necesité menos contención, menos Carilinas. lloré mucho menos. Hablando con otros escritores me di cuenta de que ellos también tenían un método. Recién disfruté en la tercera novela.


¿Cuando eras chica ¿qué querías ser?

Dentista. Pero mi mamá recuerda que yo iba por la vida con un desodorante o un cepillo de pelo (que hacían de micrófono) y le preguntaba cosas a la gente del barrio.


¿Y ahora qué vas a hacer con la costumbre de preguntar?

Lo que pasa es que ahora tengo esto, que es tan nuevo, y la carga de curiosidad la tengo puesta ahí, en interrogar a la gente que escribe cine o ficción, escuchar otros métodos, otras experiencias.


Vas descubriendo una actividad, después otra y después otra. Ahora empezás a escribir cine. ¿Vendrá algún otro mundo nuevo por conocer?

Sí, y son mundos que no busco. Son mundos que aparecieron. Es un tren, me subo y después vemos dónde vamos. Nunca pensé en ser conductora ni escritora, apareció. Después hay que prepararse y poner horas de culo en la silla. Cuando empecé a ser conductora, te miraba a vos y a otras conductoras. Ahora cuando leo, lo hago de otra manera. Cuando comencé a escribir ficción, empecé a leer distinto porque sé que hay un truco y lo quiero descubrir.


Escribiste libros periodísticos hablando de mujeres, y la mayor parte de tus personajes también son mujeres.

Sí, me gustan mucho los distintos tipos de mujeres que somos. Tengo mujeres que están desquiciadas, tengo pérfidas, manipuladoras, otras con mucho honor, pero no hay una que sea totalmente buena o totalmente mala. Todos tenemos acciones buenas y malas, de entrega y de bondad.


¿Por qué le pusiste Manuela, el nombre de tu hija, a una protagonista?

Ella quiso. Surgió en la primera novela, cuando ya tenía un 80% de la novela hecha y mi hija me dice “No hay ningún personaje que se llame como yo”, entonces le dije “Bueno, Manu, no”. Llanto. Entonces pensé: “que aparezca una policía que se llame Manuela con una participación chiquita”, y tampoco estuvo de acuerdo, ella quería que le ponga su nombre y apellido al personaje. Entonces le puse un apellido simulado y ahí estuvo contenta. Cuando hago los capítulos de Manuela Pelari, se los paso a la editora y me dice: “me encanta esta mujer policía, démosle un poco más de hondura”. Y terminó siendo el personaje principal de Cornelia.


¿Cómo empezaste a saber de feminismo?

Todo arrancó el 3 de junio de 2015. Con un grupo de periodistas y activistas empezamos a armar la marcha para parar los femicidios, “Basta de femicidios” era la consigna básica. Nos escribimos entre periodistas y nos dimos cuenta de que había cosas que decíamos que estaban mal dichas. Yo pensaba, por ejemplo, que feminismo era machismo al revés. Tenía muy claro lo que es un abuso, un acoso, muchas situaciones de violencia de género, pero no conocía las palabras adecuadas para explicarlo.


Las personas que ocupan un espacio es porque se suben a los trenes que pasan. La curiosidad te hace valiente. Aparece algo tentador y vas.

Cuando doy estos volantazos es porque ya lo tengo adentro. Yo no sé no ser feliz. Esto que sucedió ahora con la escritura y con el cine, antes no lo veía.


Hay cosas que a la mayor parte de la gente le importa y a vos no: por ejemplo el qué dirán o el esfuerzo para que te quieran todos. No hacés nada que no te interese hacer, y no solo en el trabajo.

Soy una persona educada, pero ese show para afuera no lo registro, de solo pensarlo me dan ganas de llorar, porque es imposible que le caigas bien a todo el mundo. No te puede querer todo el mundo, hay gente a la que le caés horrible y si pensaras en eso sería una frustración constante.


Estuviste los últimos 24 años atravesada por la actualidad, ¿cómo vas a hacer para prescindir de ella?

No puedo, es inevitable, leo portales, estoy atrás de las noticias a diario, porque, aparte del interés, me sirve muchísimo para escribir ficción.


A todo esto, sumemos lo importante que va a ser para vos no padecer el tránsito del centro.

Yo perdía dos horas en viajar. Llegué a tardar tres horas y media para ir al canal y para volver. Es mucho. En ese tiempo te hago tres capítulos (risas). Ahí te empezás a angustiar y nace el germen. Es como un matrimonio, todo es divino y maravilloso, pero te gusta otro; quizás el otro no es tan lindo, pero te gusta, ¿qué vas a hacer? Escribir se convirtió en lo que me gusta y quiero hacer.


Yo creo que algo vas a hacer en la tele de nuevo.

Estás obsesionada con eso (risas). Es algo que me fascina. Yo amo la tele.


¿Cuánto tiempo estuviste pensando el cambio?

Un año y medio. No me fui de la tele en una crisis. Yo estaba divina, regia, el equipo era buenísimo. Eso me ayudó a pensar tranquila.


¿Y tu marido y tu hija qué dijeron? ¿Y tu mamá?

Me ayudaron bastante con el proceso. Mi mamá en cambio estaba indignada (risas).


¿Y qué decía?

Si no estás en la televisión, no existís (risas). También me preguntó si estaba segura. Mi mamá es de estimular, pero la cara se le desfiguró cuando se lo conté. Ahora está chocha, súper contenta.

16 abril, 2018

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Entrevista a Graciela Ocaña

Entrevista a Graciela Ocaña

“Hay muchas mujeres valientes contra la corrupción”

El universo de Graciela Ocaña. Fue una de las políticas más destacadas de 2017. Dice que hay que pelear en el Congreso por los jubilados y apoya las prisiones preventivas. Perfil de una luchadora.
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Ocaña es una rara avis de la política argentina. A pesar de su protagonismo como cabeza de lista en la última elección, ella no habla de lo que no sabe, ni promete lo que no puede cumplir. 2017 es el año de la “hormiguita”.

Hay dirigentes que pasaron de un espacio político a otro y sufrieron por eso críticas impiadosas, pero no sucedió en tu caso. ¿A que lo atribuís?

La gente sabe que no hay oportunismo. Cuando acompañé al kirchnerismo desde el PAMI en 2004, lo hice con total convicción y, cuando no lo pude hacer, me fui. Estuve tres años en mi casa sin ocupar ningún cargo público, busqué trabajo como cualquier ciudadano, y eso la sociedad lo valora. No he vivido de la política, lo hago porque me apasiona y creo que desde el Estado se puede transformar la vida de la gente, mejorarla.


¿Cuál es tu balance personal del año?

Ha sido un año muy bueno, tenemos salud. Desde la muerte de mi hermano valoro lo importante.


¿La muerte de tu hermano te mostró que no eras eterna?

Exacto. A mí y a mi familia. En 2016 mi marido tuvo que afrontar unas cuestiones de salud complicadas. Valoré mucho la oportunidad que me dio María Eugenia de integrarme al equipo de Cambiemos en la Provincia y de compartir con ella temas de salud y de tercera edad. Es un mimo de la sociedad y al corazón, todos me reconocen.


Tu hermano era empleado del Congreso Nacional desde que volvió la democracia. Cuando se enfermó de cáncer, ¿la obra social no le dio un medicamento oncológico por orden de Amado Boudou?

Sí, mi hermano trabajaba en el Congreso desde 1984 y necesitaba un medicamento oncológico especial. Tenía un linfoma Hodgkin, una enfermedad que con las consultas a tiempo puede revertirse. Mi hermano no lo hizo a tiempo, por mala evaluación médica y se le transformó en un linfoma resistente. Consultamos a Alemania sobre un medicamento que daba muy buenos resultados. Algunas obras sociales lo cubrían, si bien no estaba incluido en el PMO (Programa Médico Obligatorio) ofrecimos pagar la mitad del medicamento. La obra social del Congreso la maneja un año el Senado y otro año Diputados, ese año la manejaba el Senado y Amado Boudou era el presidente. Yo se le planteé a Julián Domínguez, Presidente de la Cámara de Diputados, me dijo que no habría problemas. Pero a los pocos días me llamó y me dijo “no se lo van a dar, Boudou no lo va a autorizar porque es tu hermano, yo te ofrezco dárselo con subsidio”. Yo le dije que no, porque no correspondía. Hicimos un amparo judicial y lo conseguimos.


¿Boudou sabía que tu hermano padecía una enfermedad gravísima y le negó la posibilidad de vivir?

Sí. No podés castigar a alguien así, si lo hubiese hecho conmigo quizás lo entendía, pero con mi hermano no. Es un acto de insensibilidad, de crueldad, de maldad. Muestra a una persona que no tiene valores. Y eso lo llevó a defraudar el Estado, a los muchos argentinos que lo votaron. Y habla de una personalidad muy compleja, de las que gustaba rodearse Cristina Kirchner. Es un hijo de puta, una mala persona. Tenía muchas esperanzas de que ese medicamento iba a salvarlo. Yo en ese momento no lo quise contar públicamente.


¿Por qué?

No quería un uso político de ese tema. Boudou se vengaba de mí, a través de mi hermano. Cuando me preguntaron qué había sentido cuando lo detuvieron, dije: “me acordé de mi hermano” y lo conté.


La política es un ámbito de competencia impiadosa. ¿Se puede tener amigos en la política?

Yo no tengo amigos, muchas veces me desilusioné. Hay mucha buena gente pero no tengo una relación de amistad. Mis amigos son otros, de la vida, del trabajo, gente que conozco desde muy joven, de chica.


¿Qué pasó que cambiaste el look y decidiste producirte? Estás cada día más coqueta.

Me di cuenta que es importante. Me parecía que había cierta frivolidad, pero es como dice Mirtha: “si te ven bien te tratan bien, si te ven mal te maltratan”(risas).


Mirtha también dice que hay que agradecer a tres mujeres políticas la lucha contra la corrupción en nuestro país. A Margarita Stolbizer, a Lilita y a vos.

Y a Mariana Zuvic, Paula Oliveto, Silvina Martínez, Laura Alonso: hay muchas mujeres valientes contra la corrupción y en mi equipo también hay muchos hombres valientes.


Lo que pasó en Villa Mascardi es grave: el disparo de la Prefectura a Rafael Nahuel fue por la espalda. ¿Debe asumir el Estado la responsabilidad de esta muerte?

Los que están protestando están violando la Ley también, pero Prefectura tiene que dar explicaciones. Y no es la única verdad la del Estado: se ha comprobado que en la Argentina el Estado se ha equivocado varias veces.


A todos los políticos les gustaría ser Presidente de la Nación , ¿a vos?

Definitivamente no.


¿Por qué?

Yo nunca me imaginé en los lugares a los que llegué. Cuando estuve a cargo del PAMI, de cuatro millones de adultos mayores, fue una responsabilidad enorme. Trabajaba 24 horas sobre 24, dejé de lado todo.


Los jubilados van a cobrar menos de lo que pensaban. ¿Se puede dar marcha atrás en esta decisión?

Con este cálculo que se quiere instrumentar hay un problema de tres meses en los que se verían perjudicados respecto del cálculo futuro. El cálculo no es equivocado, busca la posibilidad de pago y repago de las jubilaciones. En el mundo la gente vive más, y también pasa en la Argentina. La expectativa de vida ha crecido enormemente en los últimos 10 años y va a seguir así por los avances tecnológicos y científicos. Eso hace que todo el sistema sobre el cual la seguridad social se asienta, cambie. Esta discusión se está dando en todo el mundo.


Esos tres meses que no se cobrarían, ¿son inapelables? ¿Hay alguna salida sin que los jubilados pierdan?

Hay que pelear desde el Congreso y plantearlo al ANSES.


¿Vos tenés consciencia de que los jubilados están esperando que vos los defiendas en este tema?

Sí, esta batalla la tenemos que dar todos. Este gobierno ha hecho mucho por los jubilados, y ha decidido pagar una deuda histórica e incluso les dio la oportunidad a los que no habían iniciado juicio de mejorar sus haberes. Yo siempre pregunto en los Centros de jubilados si han recibido la Ley de Reparación y me cuentan muchos que han cobrado incluso 50% más, esto lo hizo este gobierno. Ahora, es cierto también que el sistema con la introducción de la jubilación de las amas de casa de personas que no habían aportado, se ha desfinanciado y lo que se necesita es reponerse. Si en los próximos años no se van poder pagar las jubilaciones, hay que plantearlo seriamente.


Cuando decís “tenemos que pelearlo todos”, ¿quiénes son todos?

En el Congreso, y no solo Cambiemos porque esto también tiene como correlato el acuerdo fiscal con los gobernadores. Hay que seguir trabajando en esa pérdida, que insisto, es una diferencia en el cálculo.


¿Entonces vos pensás que esa pérdida de tres meses se va a subsanar?

Hay que pelear por ello. Hay que discutir un sistema previsional sustentable a largo plazo porque poner parches no sirve.


¿Qué pensás de la posibilidad de jubilarse más tarde?

Es optativo. Hay mucha gente que no se quiere jubilar antes. Ahora es todos a los 70 años.


¿Cualquiera podrá decirle a la empresa “yo quiero trabajar hasta los 70 años”?

Sí, pero no al Estado.


¿Tus temas siguen siendo la salud, los jubilados y la corrupción?

Sí, y desde estos tres ejes voy a trabajar desde el Congreso.


¿Con algún diputado de Cambiemos establecieron una relación de trabajo sobre alguno de estos ejes?

Sí, con Montenegro por ejemplo, vamos a trabajar en reformas que hagan que la Justicia se agilice.


¿Pudiste recomponer tu vínculo con Elisa Carrió?

Yo le tengo mucho respeto y enorme cariño. Fue una gran amiga. No estamos en los mismos ámbitos pero la he visto en campaña. Ella y muchos otros me siguen diciendo hormiguita, dentro y fuera de la política.


¿Cómo vivís los procesamientos de la ex presidenta y las prisiones preventivas a altos funcionarios de los gobiernos kirchneristas?

Hay un cambio en la Justicia porque hay una demanda de la sociedad de que la Justicia actúe, de que se termine con la impunidad. La Justicia, viendo que no se pueden cambiar ciertas leyes, ha tomado la decisión de cambiar la jurisprudencia y eso es importante. No quiero comparar los hechos, pero así fue con el tema de los delitos de lesa humanidad, en 1983 no hubo un cambio normativo pero si hubo una reinterpretación. Sobre el ordenamiento de detenciones y prisiones preventivas estoy más de acuerdo con el criterio que tienen actualmente los jueces que con el que tenían antes.


Las prisiones preventivas se basan, entre otros argumentos, en que los ex funcionarios pueden en libertad entorpecer las causas judiciales.

Exactamente. No sería la primera vez que pase. Y está la figura del arrepentido en muy pocos casos. En una causa de PAMI por defraudación de medicamentos, dos de los procesados tomaron esta figura y eso permitió encontrar a todos los que estaban vendiendo estos medicamentos. Si al juez de la corrupcion brasileña Moro le preguntás por qué funciona la figura del arrepentido, te cuenta que en Brasil los procesos judiciales se cursan con detenidos.


El juez Moro dice cuando se detiene a los acusados, avanzan las causas.

Acá también está pasando eso. Vandenbroele se decidió a ampararse en la figura de arrepentido cuando le dieron prisión preventiva a Boudou.


Publicaste un libro en este año. ¿Necesitabas contar lo que te pasó en el gobierno de Cristina Kirchner?

La impunidad que ha regido en la Argentina desanima al ciudadano común. Quise contar que se pueden dar las batallas y ganarle a la corrupción.


¿Cómo vas a pasar la Navidad?

Con mi marido Juan. Nos ocupamos el uno del otro. Estoy enamorada. No me imagino la vida sin él.

21 diciembre, 2017

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Entrevista a María Luján Rey

Entrevista a María Luján Rey

“Algún día voy a ser diputada”

El universo de María Luján Rey. Es una luchadora. Nunca bajó los brazos. El 22 estará frente al ex super ministro Julio De Vido, cuando le toque sentarse en el banquillo de los acusados.

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¿Cuáles fueron los obstáculos más grandes con los que se encontraron los familiares de las víctimas de la Tragedia de Once

El gobierno de Cristina arremetió para instalar en la opinión pública la idea de que lo que pasó había sido un error humano o un sabotaje de los ferroviarios. Hubo que convencer para que se comprobara que esto no fue un accidente, que se pudo haber evitado, que no podía tener un solo responsable, que había que investigar. En lo privado, hubo maniobras para silenciar el reclamo de los familiares y quebrar la unidad de quienes decidimos salir a dar pelea por justicia, quisieron cooptar voluntades. Fue duro.


¿Logró el kirchnerismo cooptar voluntades?

No del grupo mayoritario, sí de algunos heridos y logró hacerlo cuando una de las querellas terminó pidiendo 22 años de prisión para el maquinista, con un alegato de defensa de Schiavi y Jaime, y hoy no presenta ninguna prueba en el juicio contra el ex ministro De Vido.


¿La captación fue económica?

Decían que iba a poder luchar más desde adentro, por ejemplo, controlando los colectivos que iban a suplantar el servicio del ferrocarril Sarmiento.Con el correr de los meses, hubo familiares que tenían negocios y fueron visitados asiduamente por inspectores de la AFIP. Y familias de víctimas que recibieron llamados de presidencia de la Nación para preguntar qué necesitaban, diciendo “porque usted trabaja en negro limpiando casas en tal lugar” o “sabemos que se atiende con el psicólogo del hospital tal”. Es decir, le hacían una radiografía de la familia.


¿O sea que además de ofrecerles algo, los asustaban?

Sí. Yo, por ejemplo,sentí que tenía el teléfono intervenido desde que empecé a buscar a Lucas, desde el 23 de febrero y duró muchísimo tiempo. Hemos recibidos llamados intimidatorios para meter miedo o dar golpes emocionales. A los seis meses de la tragedia, me decían que Lucas estaba en la comisaría, por ejemplo.


Paolo y vos, como papás de Lucas, fueron siempre muy escuchados por los familiares.

Sí, es un grupo muy compacto, todo lo decidimos por consenso. Cuando Paolo o yo salimos a hablar, sabemos que hablamos en nombre de todos. Ellos se saben representados pero también respetados. Jamás di una opinión mía personal en nombre de los familiares, aclaro muy bien cuando lo hago y eso me da la confianza de tener el respaldo de los familiares.


¿Cuántos son hoy en el grupo de familiares?

Somos muchos, pero familias de víctimas fatales, entre 15 y 20. A la semana de la tragedia, en el primer encuentro para conocernos todos, Paolo recibió un llamado de Oscar Parrili diciendo que la señora Presidente nos quería recibir a Paolo y a mí. Yo estaba decidida a no ir ni ahora ni nunca. Quienes iban a darme contención y apoyo eran mis seres queridos, sentí que ella no me iba a poder dar nada de eso. Y que todo lo que podía decirme no tenía porqué decirlo a puertas cerradas sino a los 40 millones de argentinos. No llamaban a otros familiares, sino a nosotros dos.


¿Por qué suponés que llevás la voz cantante?

No sé, van surgiendo los roles, a veces siento que si yo me caigo se caen muchos. Desde el principio me llamaban familiares que estaban mal y yo también estaba mal, pero se me veía un poco más fuerte.


Puede ser que seas más fuerte que otros.

Yo creo que todos somos fuertes, pero por algo ellos decidieron esto. Con Paolo nos complementamos mucho. Yo los reto, me enojo.


¿Por qué te enojás?

Porque hay que organizar y ellos a veces se quedan en discusiones chiquitas.


¿Estás trabajando?

Estoy trabajando en el Gobierno de la Provincia, en la Dirección Técnica y Social de la Unidad de la Gobernadora, que es la que da una primera respuesta a todas las cartas y mails que le llegan. Es un trabajo cero político.


¿Hay comprensión especial hoy del gobierno hacia las víctimas? Carolina Píparo se acercó y es candidata.

La alenté mucho a Caro cuando salió esta oportunidad. No tiene que ver con el partido político, es porque sé de la fuerza y el compromiso de Carolina. La única manera de depurar la política es con gente que venga de otro lado.


Vos pertenecés al grupo de familiares de las víctimas de Once y también a otro grupo que lucha por las víctimas. Personas con liderazgo y muy conocidas.

Carolina Píparo, Mati Bagnato, Nilda Gómez… Son diferentes las situaciones que nos convirtieron en familiares de víctimas, pero el derrotero ante la justicia es el mismo, el dolor y abandono del Estado para todos es el mismo.


¿Atraviesan las mismas cosas?

Sí, hay mucho que nos une y lo principal es querer que tanto dolor sirva para algo. Peleamos por la ley de víctima cuando a nosotros ya no nos toca. El abogado que no tuvimos, ya no lo van a poner; lo que nos faltó en ese momento, no lo vamos a tener, pero queremos que nuestro dolor sirva para algo transcendente, que de ahora en más quienes estén en nuestro lugar tengan las herramientas que no tuvimos. Hacia las víctimas hay una mirada muy prejuiciosa.


¿Cuál es el prejuicio con las víctimas?

Hay quienes creen que las víctimas se arreglan con plata o por algún interés, a mí me dicen que trabajo para Magnetto, que me paga Macri. Como si la víctima lucrara con lo que le pasó. Lo otro que creen es que por ser familiar de una víctima pasás a ser Teresa de Calcuta, y no. Si uno tenía miserias antes las sigue teniendo. Mirá a Hebe de Bonafini, si no eras una buena persona no te vas a volver buena por enterrar un hijo. La tragedia es una especie de catalizador y saca a relucir los valores propios. La tragedia no te convierte en otro ni te acerca valores que no tenías.


¿Cómo se hace para entender la dimensión real de la cercanía con la muerte?

Nos pasaba con la Ley de Víctimas, la gente no se quiere ver en eso, entonces no le importa.


¿Cómo transmitir que lo importante es la vida?

Es muy difícil. Cuando uno invita al otro a ponerse en este lugar, no es un lugar cómodo. Si para aprender vamos a tener que ir enterrando hijos, ¿para qué vamos a hacerlo?


¿Estás en pareja María Luján?

Desde la tragedia, no.


Pusiste cara de “me gustaría”.

Sí, pero no me saca el sueño. Quiero compartir sin hacerme problemas. Después de la tragedia mis amigos dicen que me cerré. Estoyen casa y digo “estaría bueno tener a alguien” y después pienso que me mato si tengo que dejar el mate, la compu y Netflix para hacerle la comida (risas). Me preocupa no sentir la necesidad, es que nadie me parece interesante.


¿Cómo es tu relación con tu nieta Paz, la hija de Lucas?

Una grosa, divina. Es más lindo que ser mamá. Lucas traía a Pachu de bebé a casa y se quedaba a dormir. Pachu es muy cariñosa, muy inteligente, yo aprendo mucho. Desde hace cinco años paso mi cumpleaños sabiendo que me falta Lucas, pero el cumpleaños que más me pesa es el de Paz. A mí me duele particularmente que Paz no lo tenga a Lucas.


¿Cómo se hace para que la Tragedia de Once no termine siendo un tema político?

La realidad es que De Vido era el Ministro de Transporte del momento. Por lo tanto, es el responsable político de la tragedia y considero que tiene la inhabilidad moral de la que hablaron los diputados cuando se pidió su expulsión del Congreso.


¿De Vido sabía cómo funcionaba el ferrocarril Sarmiento?

Sí, hay una inacción deliberada. Hay pruebas de eso que surgen en el primer juicio, donde Schiavi y Jaime dijeron “esto era orden de De Vido, esto lo hacíamos así porque él lo decía”. El accionar de la unidad de renegociación de contratos fue una creación de De Vido para hacer parecer que estaba haciendo algo y mantener el status quo que les permitía desviar dinero de subsidios a empresas que no se controlaban. Desde 2008 estaban en condiciones de rescindirles el contrato sin perjuicio para el Estado por la cantidad de multas que tenían por incumplimiento. Los contratos no se caían y se mantenía el círculo de plata. Yo estoy convencida que De Vido va a ser condenado por la tragedia de Once.


Hay un dato interesante en la discusión del Congreso: ninguna de las personas que votaron por la no expulsión lo defendió.

Ni siquiera él mismo. Trata de ponerse en víctima como han hecho históricamente los kirchneristas. En un momento el diputado De Vido dice “nunca delegué las funciones de controlar”, confesando por lo tanto la inacción.Tiene muchas causas, estamos hablando de millones y millones de pesos. Se traducen en la mala calidad de vida de los argentinos, la muerte de tantos. La corrupción te mata. En la causa de la Tragedia de Once son 52 vidas. Él sabe que este juicio tiene un peso en la mirada social diferente al resto.Va a ser condenado antes de fin de año, él también lo sabe por eso esta tan desesperado.Nadie puede decir que el ex ministro es intachable, es honorable, ni siquiera bueno. Se perdió una gran oportunidad en el Congreso. A mí no me gusta cuando el ciudadano común cree que todos los políticos son una porquería. La política es una herramienta para mejorar la calidad de vida y si tenemos políticos malos hay que correrlos, hay una responsabilidad de parte del ciudadano. Algún día voy a ser diputada.


¿Te animarías?

Sí, cuando termine con las causas por la tragedia de Once empezaré a participar. Y si llego al Congreso, hay mucho por cambiar, por ejemplo, que una condena en primera instancia lleve al delincuente a la cárcel y que si apela sea desde la cárcel. Hay que participar y comprometerse. Así se cambian las cosas.

1 septiembre, 2017

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María Laura Santillán
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