Entrevista a María Luján Rey

Entrevista a María Luján Rey

“Algún día voy a ser diputada”

El universo de María Luján Rey. Es una luchadora. Nunca bajó los brazos. El 22 estará frente al ex super ministro Julio De Vido, cuando le toque sentarse en el banquillo de los acusados.

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¿Cuáles fueron los obstáculos más grandes con los que se encontraron los familiares de las víctimas de la Tragedia de Once

El gobierno de Cristina arremetió para instalar en la opinión pública la idea de que lo que pasó había sido un error humano o un sabotaje de los ferroviarios. Hubo que convencer para que se comprobara que esto no fue un accidente, que se pudo haber evitado, que no podía tener un solo responsable, que había que investigar. En lo privado, hubo maniobras para silenciar el reclamo de los familiares y quebrar la unidad de quienes decidimos salir a dar pelea por justicia, quisieron cooptar voluntades. Fue duro.


¿Logró el kirchnerismo cooptar voluntades?

No del grupo mayoritario, sí de algunos heridos y logró hacerlo cuando una de las querellas terminó pidiendo 22 años de prisión para el maquinista, con un alegato de defensa de Schiavi y Jaime, y hoy no presenta ninguna prueba en el juicio contra el ex ministro De Vido.


¿La captación fue económica?

Decían que iba a poder luchar más desde adentro, por ejemplo, controlando los colectivos que iban a suplantar el servicio del ferrocarril Sarmiento.Con el correr de los meses, hubo familiares que tenían negocios y fueron visitados asiduamente por inspectores de la AFIP. Y familias de víctimas que recibieron llamados de presidencia de la Nación para preguntar qué necesitaban, diciendo “porque usted trabaja en negro limpiando casas en tal lugar” o “sabemos que se atiende con el psicólogo del hospital tal”. Es decir, le hacían una radiografía de la familia.


¿O sea que además de ofrecerles algo, los asustaban?

Sí. Yo, por ejemplo,sentí que tenía el teléfono intervenido desde que empecé a buscar a Lucas, desde el 23 de febrero y duró muchísimo tiempo. Hemos recibidos llamados intimidatorios para meter miedo o dar golpes emocionales. A los seis meses de la tragedia, me decían que Lucas estaba en la comisaría, por ejemplo.


Paolo y vos, como papás de Lucas, fueron siempre muy escuchados por los familiares.

Sí, es un grupo muy compacto, todo lo decidimos por consenso. Cuando Paolo o yo salimos a hablar, sabemos que hablamos en nombre de todos. Ellos se saben representados pero también respetados. Jamás di una opinión mía personal en nombre de los familiares, aclaro muy bien cuando lo hago y eso me da la confianza de tener el respaldo de los familiares.


¿Cuántos son hoy en el grupo de familiares?

Somos muchos, pero familias de víctimas fatales, entre 15 y 20. A la semana de la tragedia, en el primer encuentro para conocernos todos, Paolo recibió un llamado de Oscar Parrili diciendo que la señora Presidente nos quería recibir a Paolo y a mí. Yo estaba decidida a no ir ni ahora ni nunca. Quienes iban a darme contención y apoyo eran mis seres queridos, sentí que ella no me iba a poder dar nada de eso. Y que todo lo que podía decirme no tenía porqué decirlo a puertas cerradas sino a los 40 millones de argentinos. No llamaban a otros familiares, sino a nosotros dos.


¿Por qué suponés que llevás la voz cantante?

No sé, van surgiendo los roles, a veces siento que si yo me caigo se caen muchos. Desde el principio me llamaban familiares que estaban mal y yo también estaba mal, pero se me veía un poco más fuerte.


Puede ser que seas más fuerte que otros.

Yo creo que todos somos fuertes, pero por algo ellos decidieron esto. Con Paolo nos complementamos mucho. Yo los reto, me enojo.


¿Por qué te enojás?

Porque hay que organizar y ellos a veces se quedan en discusiones chiquitas.


¿Estás trabajando?

Estoy trabajando en el Gobierno de la Provincia, en la Dirección Técnica y Social de la Unidad de la Gobernadora, que es la que da una primera respuesta a todas las cartas y mails que le llegan. Es un trabajo cero político.


¿Hay comprensión especial hoy del gobierno hacia las víctimas? Carolina Píparo se acercó y es candidata.

La alenté mucho a Caro cuando salió esta oportunidad. No tiene que ver con el partido político, es porque sé de la fuerza y el compromiso de Carolina. La única manera de depurar la política es con gente que venga de otro lado.


Vos pertenecés al grupo de familiares de las víctimas de Once y también a otro grupo que lucha por las víctimas. Personas con liderazgo y muy conocidas.

Carolina Píparo, Mati Bagnato, Nilda Gómez… Son diferentes las situaciones que nos convirtieron en familiares de víctimas, pero el derrotero ante la justicia es el mismo, el dolor y abandono del Estado para todos es el mismo.


¿Atraviesan las mismas cosas?

Sí, hay mucho que nos une y lo principal es querer que tanto dolor sirva para algo. Peleamos por la ley de víctima cuando a nosotros ya no nos toca. El abogado que no tuvimos, ya no lo van a poner; lo que nos faltó en ese momento, no lo vamos a tener, pero queremos que nuestro dolor sirva para algo transcendente, que de ahora en más quienes estén en nuestro lugar tengan las herramientas que no tuvimos. Hacia las víctimas hay una mirada muy prejuiciosa.


¿Cuál es el prejuicio con las víctimas?

Hay quienes creen que las víctimas se arreglan con plata o por algún interés, a mí me dicen que trabajo para Magnetto, que me paga Macri. Como si la víctima lucrara con lo que le pasó. Lo otro que creen es que por ser familiar de una víctima pasás a ser Teresa de Calcuta, y no. Si uno tenía miserias antes las sigue teniendo. Mirá a Hebe de Bonafini, si no eras una buena persona no te vas a volver buena por enterrar un hijo. La tragedia es una especie de catalizador y saca a relucir los valores propios. La tragedia no te convierte en otro ni te acerca valores que no tenías.


¿Cómo se hace para entender la dimensión real de la cercanía con la muerte?

Nos pasaba con la Ley de Víctimas, la gente no se quiere ver en eso, entonces no le importa.


¿Cómo transmitir que lo importante es la vida?

Es muy difícil. Cuando uno invita al otro a ponerse en este lugar, no es un lugar cómodo. Si para aprender vamos a tener que ir enterrando hijos, ¿para qué vamos a hacerlo?


¿Estás en pareja María Luján?

Desde la tragedia, no.


Pusiste cara de “me gustaría”.

Sí, pero no me saca el sueño. Quiero compartir sin hacerme problemas. Después de la tragedia mis amigos dicen que me cerré. Estoyen casa y digo “estaría bueno tener a alguien” y después pienso que me mato si tengo que dejar el mate, la compu y Netflix para hacerle la comida (risas). Me preocupa no sentir la necesidad, es que nadie me parece interesante.


¿Cómo es tu relación con tu nieta Paz, la hija de Lucas?

Una grosa, divina. Es más lindo que ser mamá. Lucas traía a Pachu de bebé a casa y se quedaba a dormir. Pachu es muy cariñosa, muy inteligente, yo aprendo mucho. Desde hace cinco años paso mi cumpleaños sabiendo que me falta Lucas, pero el cumpleaños que más me pesa es el de Paz. A mí me duele particularmente que Paz no lo tenga a Lucas.


¿Cómo se hace para que la Tragedia de Once no termine siendo un tema político?

La realidad es que De Vido era el Ministro de Transporte del momento. Por lo tanto, es el responsable político de la tragedia y considero que tiene la inhabilidad moral de la que hablaron los diputados cuando se pidió su expulsión del Congreso.


¿De Vido sabía cómo funcionaba el ferrocarril Sarmiento?

Sí, hay una inacción deliberada. Hay pruebas de eso que surgen en el primer juicio, donde Schiavi y Jaime dijeron “esto era orden de De Vido, esto lo hacíamos así porque él lo decía”. El accionar de la unidad de renegociación de contratos fue una creación de De Vido para hacer parecer que estaba haciendo algo y mantener el status quo que les permitía desviar dinero de subsidios a empresas que no se controlaban. Desde 2008 estaban en condiciones de rescindirles el contrato sin perjuicio para el Estado por la cantidad de multas que tenían por incumplimiento. Los contratos no se caían y se mantenía el círculo de plata. Yo estoy convencida que De Vido va a ser condenado por la tragedia de Once.


Hay un dato interesante en la discusión del Congreso: ninguna de las personas que votaron por la no expulsión lo defendió.

Ni siquiera él mismo. Trata de ponerse en víctima como han hecho históricamente los kirchneristas. En un momento el diputado De Vido dice “nunca delegué las funciones de controlar”, confesando por lo tanto la inacción.Tiene muchas causas, estamos hablando de millones y millones de pesos. Se traducen en la mala calidad de vida de los argentinos, la muerte de tantos. La corrupción te mata. En la causa de la Tragedia de Once son 52 vidas. Él sabe que este juicio tiene un peso en la mirada social diferente al resto.Va a ser condenado antes de fin de año, él también lo sabe por eso esta tan desesperado.Nadie puede decir que el ex ministro es intachable, es honorable, ni siquiera bueno. Se perdió una gran oportunidad en el Congreso. A mí no me gusta cuando el ciudadano común cree que todos los políticos son una porquería. La política es una herramienta para mejorar la calidad de vida y si tenemos políticos malos hay que correrlos, hay una responsabilidad de parte del ciudadano. Algún día voy a ser diputada.


¿Te animarías?

Sí, cuando termine con las causas por la tragedia de Once empezaré a participar. Y si llego al Congreso, hay mucho por cambiar, por ejemplo, que una condena en primera instancia lleve al delincuente a la cárcel y que si apela sea desde la cárcel. Hay que participar y comprometerse. Así se cambian las cosas.

1 septiembre, 2017

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María Laura Santillán
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