Entrevista a Mariana Zuvic

Entrevista a Mariana Zuvic

“Necesito estar con mis hijos”

El universo de Mariana Zuvic. Nació y vivió siempre en Santa Cruz. Tiene 41 años. Esta casada desde hace 20 con el empresario Eduardo Costa. Tienen dos hijos: Felicitas (13) y Carlos (19).

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Dejó Santa Cruz para radicarse en Buenos Aires porque no soportó más la violencia estructural de su provincia. Con más tiempo para su familia, replantea su vida personal. Su lucha contra la corrupción y el machismo.

 

Mariana Zuvic entra al bar del hotel y no pasa inadvertida: es linda, elegante.

Ahora vivo acá, me mudé en noviembre y traje a toda mi familia en enero.


¿Trajiste a tu familia de Santa Cruz a Buenos Aires con su aprobación? ¿Estaban de acuerdo?

No estaban de acuerdo. Ni mi marido ni mis hijos. Para Felicitas fue difícil y para Eduardo, también. Mi decisión fue muy dura, pero la entendió. Yo les planteaba que 2015 era la fecha tope: nuestros hijos la pasaron muy mal allá, nos expusimos mucho.


¿Qué llegaron a sufrir tus hijos?

Habían naturalizado muchas cosas y eso para mí fue una alarma. En Santa Cruz se corrieron todos los parámetros morales y culturales de lo que está bien, de lo que está mal, de lo que se debe o no hacer. La violencia es estructural. Vos pensá que son 25 años de kirchnerismo, ellos detentan el poder absoluto. Desde pintadas en Río Gallegos y en toda la provincia, panfletos, las tapas de los diarios, la radio… Nos exponían a mí y a Eduardo, a los dos. Por eso tomé la decisión de que mis hijos se criaran sin televisión ni radio. Parece una decisión rara aislarlos del mundo.


¿Y cómo tomaban ellos esas decisiones?

Muy bien porque tenían muchas actividades en lo cotidiano. La televisión estaba en el último piso, lejos: yo los intentaba preservar. Pero me di cuenta que los tenía en una burbuja. Nosotros tenemos una estancia allá y le saqué la señal para que no haya wifi ni teléfono, para estar tranquilos, aunque fuera los fines de semana. Tomé esas decisiones para protegerlos.


¿Esto cambió con el gobierno de Macri?

No, porque el kirchnerismo gobierna Santa Cruz. Todo se radicalizó. Lo que ustedes vivieron a nivel nacional está concentrado en la provincia: las características del kirchnerismo están exacerbadas allá, no hay límites de ningún tipo.


¿Cómo es la vida desde que están en Buenos Aires?

Allá éramos dos personas públicas, en un lugar muy pequeño. Acá tienen todas las herramientas de acceso a la educación, al esparcimiento. Disfrutan mucho, disfrutan su anonimato, sienten mayor libertad. Al mayor le fascina la música, toca la guitarra desde que se levanta hasta que se acuesta. Le gustan demasiadas cosas y a veces no sabe cuál encarar. Entonces le digo que se tome su tiempo. Le quedan dos materias del secundario. Para mí, la prioridad es que sean felices.


Felicitas, ¿extraña a sus amigas de Santa Cruz?

Sí. A Felicitas le está costando porque allá tenía muchas amigas. Es muy carismática, muy sociable. Y ahora está acá, volviendo a encontrarse. Tenía su grupo de pertenencia y está en una edad, 13 años, compleja.


¿Busca pelea con la mamá?

Sí, tenemos peleas. Tiene un carácter muy fuerte.


¿A quién habrá salido?

Es la vengadora, como decía mi mamá (risas). Es una nena que se hace notar donde esté. Es un cascabel, le encanta bailar, cantar, hablar. No tiene filtro, nació sin filtro. Literal. Lo que ella piensa, te lo dice. Es muy divertida, estamos ayudándola a adaptarse.


Ahora tenés más tiempo para estar con tu familia.

Sí, y eso es lo primero que planteé, que vamos a poder estar más tiempo juntos y está buenísimo. Además, yo no tengo despacho. Trabajo en casa. Lo que para algunos es complicado, a mí me resolvió la vida.


Tu marido es empresario y tiene negocios en el sur.

Es presidente de Hipertehuelche, una cadena de materiales de construcción. Desde 2007, cuando empezó a participar en política, delegó todo a los directivos de la empresa y él supervisa algunas cosas. El viaja al sur, sí. Hoy necesito estar mucho con mis hijos. Perdí mucho tiempo. La situación política y la lucha política en Santa Cruz me demandó mucha energía. Siento que necesito recuperar tiempo con mis hijos. De 2007 al 2015 no estuve con ellos como hubiera querido.


¿Pasan facturas los chicos?

El mayor, Carlitos. Felicitas tiene registro de su mamá trabajando de esto, el mayor no: se llevan 6 años. Yo fui una mamá demasiado posesiva, digamos, muy presente, no hacía otra cosa que estar con mis hijos y en mi casa. Hasta 2007 fue así, estudiaba Ciencias Políticas y era mamá full time. Pero de golpe, no les pude dedicar más el tiempo que les dedicaba. Los senté y les expliqué a los dos. Felicitas era muy chiquitita. A Carlitos no le gustó mucho porque a él le pasaron dos cosas: llegó Felicitas a quitarle el trono de hijo único y su mamá empezó en política. A él le costó un poco más y él sí me lo ha reprochado.


¿Sufrís machismo hoy en la política?

Intento todo el tiempo tratar de salir del lugar de víctima. Para poder cambiar el miedo por la esperanza en Santa Cruz tenía que tratar de mostrar, aunque sufriera muchas cosas, que podía ayudarlos. La persona que los podía defender, no podía mostrar vulnerabilidad. Pero la realidad es que a mí me costó mucho. Ser mujer es realmente una limitación importante y mucho más en Santa Cruz.


¿Qué fue lo mas difícil?

Tenía una muy buena situación económica, era joven y era “la mujer de…”. Esas tres cosas, que son prejuicios, son las que uno tenía que enfrentar. Entonces nunca milité dentro del mismo espacio político de mi marido. Fundamos con un grupo de personas otro espacio político que es la Coalición Cívica. Jamás usé el apellido de Eduardo, todo el mundo me conoce como Mariana Zuvic. Cuando me preguntan qué hacemos por el tema de género, creo que tiene que ver con el ejemplo. Porque lo mío hubiese sido mucho más fácil dentro del radicalismo, en el partido donde estaba también mi marido. En la historia argentina la mayor parte de “las mujeres de”, usan el apellido de sus maridos y hablan de cuestiones de género; es un tanto extraño.


Los hechos, los ejemplos.

Hechos. Me di cuenta que de esa manera fui empoderando mujeres, se empezaron a acercar. Vieron un espacio donde podían encontrar que se las valore.


Estás entre las mujeres que llevan las denuncias contra los Kirchner. No hubo prejuicio de género ni de parte de los jueces ni de los periodistas.

Hablo de Santa Cruz. A ver, ahí una mujer vehemente es vista como soberbia.


Hay otros prejuicios: un hombre es valiente pero una mujer no es valiente sino brava.

Sí, ¿y después sabés qué te dicen? Qué huevos (risas).


Otro lugar común: se admira al hombre con carácter, pero la mujer con carácter tiene “mal carácter”.

Exacto. Y está el problema de las mujeres machistas. Me ha pasado con mujeres que dicen defender cuestiones de género y cuando se refieren a mí lo hacen con connotaciones sexistas o machistas. Hay que tratar de predicar con el ejemplo.


Hay gente enojada y lastimada después de 12 años…

Hay dos cosas que realmente son peligrosas y lo fueron durante 12 años: el rencor y el resentimiento. Hay muchas causas nobles pero tienen como vehículo el resentimiento. El kirchnerismo generó mucho odio, la llamada grieta es la semilla de ese odio que dejó. La idea es tratar de sanar, unir a los argentinos, es fundamental para reconstruir a este país. No tuvimos tiempo para reflexionar profundamente sobre lo que nos pasó. Hay heridas, y las heridas no se unen pegándolas con plasticola, se trata de curarlas.


¿Cómo se reparan esas heridas?

Se repara con justicia, no con especular si conviene meter preso a tal o cual. Como viene la mano hasta ahora, no veo que se esté direccionando para hacer justicia.


¿Si hubiera justicia Cristina iría presa?

Exacto.


Estás pidiendo esta semana que se cite a todos los jefes de gabinete de Néstor y Cristina Kirchner.

Sí, a todos. El tema es la estructura financiera. El fiscal Gerardo Pollicita lo dice muy claro: los presidentes pergeñaron un presupuesto direccionado a la provincia de Santa Cruz, le destinaron el 11,2% de la obra pública nacional, superando a la provincia de Buenos Aires. De ese 11,2%, el 80% fue a Lázaro Báez, es decir, Cristina y Néstor armaron un presupuesto para que vaya a Lázaro Báez. Además están los decretos de necesidad y urgencia, también direccionados a Lázaro Báez por Néstor y Cristina Kirchner y el fideicomiso que tiene una estructura extrapresupuestaria. De esa manera sortearon dentro de la ley administrativa rendiciones y responsabilidades, y por último, las asignaciones presupuestarias en manos de la totalidad de los jefes de gabinete de ministros.


¿Estuvieron involucrados todos los jefes de gabinete?

Absolutamente todos.


Además de compañera, colega, hay una amistad entre Lilita y vos, ¿no?

Yo la adoro, Lilita me salvó.


¿Cómo es tu marido? Veinte años es mucho tiempo.

Eduardo es un tipo con mucha templanza, muy inteligente, yo aprendí mucho con él, nos llevamos 13 años. El me ayudó mucho, y también tuvo que modificar muchas cosas de su estructura por tener la mujer que tiene. Tengo carácter fuerte. Juntos hemos crecido mucho. La verdad es que tomé la iniciativa en algunas cosas y él me acompañó, a regañadientes al principio y después las aceptó. Eduardo tuvo y tiene un rol muy importante, porque él arriesgó todo. De él dependen 2 mil familias, y hay un hito clave, cuando se quema el Hipertehuelche, en el año 2006, eso fue lo que a nosotros nos hizo caer la ficha de que teníamos que empezar en política.


Dirigentes y periodistas denuncian hechos de corrupción desde hace años, pero recién ahora la gente parece querer enterarse. ¿Por qué?

Lo más grave que nos pasó a los argentinos fue la banalización del mal, la naturalización de las cosas. Los argentinos desactivamos el dolor. La gente desactivaba a quienes éramos portadores de las malas noticias, no quería. Ahora hay indignación, eso es buenísimo. Hay que empezar a revisar, a controlar, a observar, y a no delegar la totalidad del poder en la clase política.

26 agosto, 2016

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Entrevista a Margarita Stolbizer

Entrevista a Margarita Stolbizer

“A Cristina la dejé en evidencia”

El universo de Margarita Stolbizer. Denunciar es su fuerte. Enfrentada ahora a la ex Presidenta, cree haber tocado su punto más débil: sus cuentas. En la mediación que las enfrenta, eligió como abogado a su marido: “el que más me quiere”, afirma. Tiene 61 años. Vive con su marido desde hace 32 años y tiene tres hijos, que se dedican al basquet: Nicolas (26), Federico (24) y Juan (23).

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La mujer que hoy enfrenta a Cristina es mamá de tres varones basquetbolistas y no se pierde ni un solo partido.

¿Cómo es ser mamá de varones?

Es maravilloso (risas), pocos placeres más lindos en la vida, los mimos son todos para la mamá, entonces una disfruta de los chicos y de las broncas, el padre. Además somos muy pegotes, expresivos. Para mí es un placer estar con ellos y tocarlos, besarlos, abrazarlos.


¿Son mameros?

Sí, los tres. Son distintos entre ellos, pero conmigo son los tres muy parecidos. Son los tres muy deportistas, no me tocó ninguno intelectual. Siempre vi deportes con ellos. Ellos se sienten cómodos en casa y a mí me encanta llenar la casa de chicos.

No todos los hijos de políticos están cerca de sus padres: Florencia Kirchner vivió su infancia en Santa Cruz mientras Cristina, que era diputada, vivía en Buenos Aires.

Además, nunca se los ha visto en una relación familiar, de afecto, de permanencia. Máximo está vinculado con los negocios y Florencia siempre estuvo muy alejada. Ahora tiene un lugar protagónico involuntario porque su madre puso su plata en sus cajas de seguridad. A Cristina no se le conocen amistades, es una persona que transmite la idea de ser fuerte pero está muy sola, metida en sí misma. Nunca mostró un equipo de gobierno ni una reunión de gabinete, nunca se la vio salir a tomar el té con amigas, ni se supo que tuviera un círculo de fin de semana. La única amistad familiar que se vio es la amistad de Lázaro Báez, una amistad muy fuerte y hasta esa amistad parece haberse roto.


¿La relación de Lázaro Baez era con la familia o solo con Nestor Kirchner?

Se piensa que los negocios de Néstor eran solo de Néstor. Yo estoy convencida de que Cristina conocía absolutamente todo sobre los manejos económicos de su marido. Tiene una personalidad muy fuerte y jamás las cosas que hacía Néstor le fueron ajenas a Cristina.


¿Está probada la relación directa entre Lázaro Báez y José López en esos “negocios”?

Sí, y hay algo más. José López no es un solitario que andaba tirando bolsones con dólares. En el gobierno siempre cumplió un papel de engranaje de la maquinaria, era una pieza central y todo el mundo lo sabía. Era el coimero, el cajero, el que tenía la responsabilidad de adjudicar las obras públicas y cobrar los porcentajes anticipados que, se sabe, eran las coimas. Nadie le iba a dar plata a José López, todos sabían que él tributaba para otra caja, que él pedía para otros.


¿Te sorprendió semejante agresión verbal de Cristina Kirchner hacia vos, que te dijera mala y burra?

Este tipo de agravios habla más de quien lo dice que de quien lo recibe. Lo lamento desde el punto de vista institucional, la Señora Kirchner ha sido presidenta por dos períodos, terminar de esta forma, denigrar su propia figura en este tipo de descalificaciones es tan impropio y malo para ella misma. Me sorprendió el tipo de descalificativo y que ella hiciera un ataque tan personal. Ella siempre critica a todo el mundo, descalifica a todo el mundo, se pelea con todo el mundo. Creo que toqué el punto que le duele, las cuentas, eso la obligó a tener que decir que tiene varios millones de dólares guardados y sobre todo, desnudé la hipocresía del relato. El relato nacional y popular se derrumba a pedazos cuando uno ve la fortuna que han acumulado en un país con doce millones de pobres. Ella reacciona porque la dejé en evidencia.


¿Cómo fue la reacción de la gente?

No he recibido más que adhesiones y simpatías durante todo este tiempo.


¿Después de denunciarla sufriste intimidaciones?

Me llamaron la atención las expresiones de su abogado Dalbón. Dijo: “que se prepare Stolbizer, le vamos a sacar hasta los mates y el termo, así que empiece a ahorrar”. Es intimidatorio. Lo contrató para el trabajo sucio, su acción va dirigida a que no hablemos los que hablamos. Amenaza con sacarme la casa en la que vivo hace 25 años.


Para viajar a Río de Janeiro a ver jugar a tu hijo en las Olimpíadas solicitaste que se adelantara la mediación con Cristina fijada para el 10 de agosto: otra vez la prioridad son los chicos.

Sí, para cualquier madre no hay nada más importante que ir a ver a sus hijos y nada menos que vestir la camiseta argentina en los Juegos Olímpicos. Todos nosotros -y mi hijo, especialmente- hemos soñado con esto durante mucho tiempo. No me voy a privar de eso. Es una mediación convocada por una abogada designada por Dalbón. ¿Yo qué seguridad tengo de que no lo hagan para complicarme el viaje y que no vaya, o para dejar en evidencia que no voy? Dalbón en sus redes públicó: “el hijo de Stolbizer juega el 9 y 11 por eso el 10 no va a estar”, no sería descabellado pensar que pusieron esa fecha a propósito.


Será el 8 de agosto entonces. ¿Puede haber acuerdo?

No veo ningún tipo de acuerdo posible en la mediación, salvo que ellos desistieran de la acción que es lo único que yo podría aceptar. Es una acción de daños y perjuicios, ellos buscan resarcimiento económico, dicen que he hecho un daño moral con mis palabras. Pero tengo total tranquilidad porque tengo todo documentado. No tengo animosidad personal, yo cumplo con mi deber de funcionaria pública. Cuando estoy convencida que hay un delito, denuncio si tengo suficientes pruebas.


¿Cómo será sentarse frente a Cristina Kirchner?

Tenemos posiciones firmes e irreductibles ambas. Ellos han dado a conocer que no va a haber ningún tipo de intercambio. No me voy a prestar a ningún tipo de circo, no voy a movilizar ni un militante para que me acompañe, ellos van a tratar de hacer un acto político de esto.


¿Cambió la relación con la gente estos meses?

Sí, siento mucho eso en la calle. No puedo caminar una cuadra sin que me paren para saludarme o sacarse una foto. Siento que expreso a los millones de argentinos que quieren justicia y ven hoy en mí un instrumento para lograr lo que están demandando. Soy más conocida que antes.

Sergio Massa se quiere acercar a vos, ¿por qué?

Comparto con él la necesidad de fortalecer un espacio político entre quienes no somos el gobierno, pero tampoco estamos en la vereda de enfrente apostando al fracaso del gobierno. Creo que confluimos. El tiene un bloque parlamentario muy importante. Tuvimos un papel como colaboradores con el gobierno que ha sido central. Massa aún más, es el que garantiza el número para aprobar las leyes.


Margarita, ¿por qué se sabe tan poco de tu marido?

Será porque es perfil bajo. Tenemos una vida demasiado simple, soy de alpargatas y calzas en casa. Es abogado. Es mi abogado en la mediación. Cristina eligió el más violento, yo elegí al que más me quiere. Muchos me dicen: “cómo vas a resistir ese momento, estar frente a ella y Dalbón que es tan violento”. Y yo creo que mi marido me da tranquilidad, me siento muy tranquila con él. Sacarme de las casillas es muy difícil.


¿Cuánto tiempo tenés para otras actividades?

Resguardo tiempos para estar con mi marido, en los partidos de mis hijos, no solo en esos importantes, también en los partidos de los clubes de barrio. Además dibujo y pinto, lo hice toda mi vida. Me encierro, apago todos los teléfonos. Mi jefa de prensa se muere porque apago todo mientras pinto en el taller.


¿Vas a ser Presidenta?

¿De qué? Soy presidenta de mi partido que es suficiente (risas). Hoy no estoy en condiciones, me fue mal en la elección, hay que esperar.


Agradecimiento: Hotel Intercontinental, Moreno 809.

28 julio, 2016

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Entrevista a Patricia Bullrich

Entrevista a Patricia Bullrich

“Vivo en un mundo armado”

El universo de Patricia Bullrich. Tiene 60 años, un hijo, Francisco, y tres nietos. Es licenciada en Comunicación. Está al frente del Ministerio de Seguridad. Efedrina, narcotráfico y mano de obra desocupada: ejes de una tarea compleja en el área de seguridad.

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Operativos, traslados, reuniones secretas. Todos los días, tareas impostergables. Esa es su vida desde que asumió en el Ministerio, y allí fuimos a buscarla.

Patricia, ¿lo más grave para este ministerio hoy es el narcotráfico?

Sí, porque la seguridad ciudadana quedó en manos de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Este ministerio maneja la Gendarmería, la Prefectura, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal vinculadas a los delitos complejos: narcotráfico, trata de personas, lavado de dinero y corrupción, todos temas que se manejan en la Justicia Federal.


El narcotráfico en Latinoamérica se cobró víctimas en el poder político, ¿te asusta en lo personal?

Para tomar esta responsabilidad no podés tener miedo, si no, no podés trabajar. Nuestra responsabilidad es no llegar a ese punto donde hay muertos políticos. Tuvimos momentos duros con sicarios desde el triple crimen a los de Rosario ligados a la banda de Los Monos, tenemos mucho conflicto en donde se disputa la venta de drogas, muertes entre bandas para manejar el territorio. Tenemos que desarmar este nivel de violencia y por eso hay que pegar mucho sobre el lavado de activos y propiedades que genera el narcotráfico.


¿Desde qué momento Argentina produce y exporta droga?

La Argentina no es solo un país de tránsito. Yo pondría como punto de inflexión el tema de la efedrina. Fue en 2008 cuando se descubre que Argentina generaba una triangulación con México, porque en México está prohibida. Argentina pasó de ser un país de tránsito a ser mercado en el que hay importación, acopio, transporte, distribución mayorista y minorista, y hay exportación. Hoy tenemos un control muy férreo sobre los precursores químicos .


Llegó a los niveles políticos más altos que el tráfico de la efedrina tuvo que ver con la financiación de la campaña presidencial de 2007.

Sí. Hubo financiamiento en la campaña presidencial, hubo complicidades y hay causas separadas que hay que juntar. Hay jueces involucrados que han tenido que renunciar como el juez de Orán. Por eso ahora tenemos que poner un muro entre el Estado, la responsabilidad política, las fuerzas de seguridad y el delito, porque el poder de compra que tiene el narcotráfico es muy alto. Estamos trabajando fuerte sobre los propios funcionarios y las fuerzas policiales.


Cuando se da de baja o se saca de funciones a policías, ¿se está creando un futuro polvorín?

Yo no creo eso. Si es delincuente, prefiero mano de obra desocupada que alguien con uniforme policial que genera acercamiento con la gente. Es importante ser taxativo en esa diferencia.


¿En qué momento dejaste de sentir miedo?

Cuando estábamos en el Congreso investigando a Yabrán, desempeñaba mi primer cargo público como diputada y me di cuenta que había una red siguiéndome. Ahí sí me agarró un miedo fuerte. Después no, la verdad que no. Cuando el Presidente me ofreció el cargo, me dijo: “¿lo querés pensar?”. Y yo le dije: “no, lo acepto”. Así directo. No todo el mundo acepta un Ministerio de Seguridad. Lo primero que escuché fue: “uhh Ministra de Seguridad”. Como diciendo “te tiraron la pesada, la más dura”. Para mí es difícil ser Ministro de Economía o Desarrollo Social. Hay una idea de que hay que tener un coraje mayor.


¿No es así?

En cualquier responsabilidad del Estado hay que tener coraje porque en todas hay que hacer cambios profundos. Acá vivo en un mundo armado, entre fuerzas de seguridad. Es un mundo en el que hay más peligro de vida que en otros lugares, pero bueno, yo asumo esto con toda satisfacción.


¿Sos valiente o temeraria?

(Risas). Estoy ahí en el límite.


¿Avanzás a veces sin medir riesgos?

Yo avanzo sí, pero he aprendido a ser prudente y a parar la pelota. Lo aprendí con la triple fuga. No paré la pelota y entré en la bola de nieve. El Presidente me lo dijo de una manera bastante explícita: “tenés que aprender de esto, tenés que poder manejar esta ansiedad”. Y así fue. Yo soy terriblemente impulsiva, tengo que hacer esfuerzos para ser prudente.


¿Prudencia no te enseñaron en tu casa? Es un rasgo de juventud la impulsividad.

Por eso me dicen “la piba” (se ríe). La prudencia es un ejercicio y un aprendizaje que tengo que hacer.


Tanta espectacularidad en el traslado de Pérez Corradi, ¿era necesaria?

Queremos ser profesionales. Vimos en la triple fuga policías en bermudas corriendo y nos pusimos como objetivo ser profesionales: cada miembro de la fuerza tiene que identificarse aún cuando anda de civil.

Pero lo que vimos parecía una película… Nuestras fuerzas tienen que ser tan profesionales como las que vemos en las películas. Pérez Corradi dijo que había contratos para matarlo. No podíamos correr el riesgo de que lo mataran. Una persona que estuvo cuatro años prófuga, puede tener dinero, quién lo busque y quién no quiere que llegue a declarar. Preferí que digan “exageraste” a repetir la imagen en bermudas corriendo .


¿Pérez Corradi va a hablar?

Estuvo prófugo, imputado por delitos gravísimos que lo llevan a una cadena perpetua. Si él finalmente se avino a venir, tendrá una estrategia para pensar que su pena no va a ser perpetua.

En el tráfico de efedrina, Aníbal Fernández ya fue mencionado por cuatro involucrados como “La Morsa”: Martín Lanatta, Solange Bellone, Salerno y ahora Pérez Corradi.

Hay que ver qué dice la jueza, cómo liga la información que está en la causa. Ahora represento al Gobierno así que no me puedo adelantar a lo que va a decir la Justicia.


¿Por qué de golpe la corrupción, los vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero se explicitaron de una manera tan obscena?

Porque en la Argentina hubo un régimen de gobierno que lo que hizo fue construir un relato y tapar lo que estaba sucediendo. Esto en 2007/2008 lo dijimos en la Cámara de Diputados, dijimos lo del triple crimen, lo del Unicenter, las complicidades estatales con la efedrina, lo de la campaña electoral, lo de la ruta del dinero. Durante años hubo una pata, no lo justifico, lo describo, que les impidió a muchos avanzar porque estaba su propia cabeza en juego.


¿De la Justicia estás hablando?

De la Justicia, de empresarios, hablo de muchos que durante muchos años no hablaron. Se instauró un régimen de miedo. Al que pensaba distinto lo escrachaban y lo masacraban como enemigo del pueblo. Esa construcción terminó en esto, con José López tirando plata en el convento, Pérez Corradi hablando, en La Rosadita. La realidad volvió a surgir.


¿Hiciste terapia alguna vez?

Poco, pero alguna vez sí, sentí que tenía que pensar ciertas cosas. Soy un poquito estricta y medio prusiana.


¿Quién te contiene?

Tengo a mi marido, mi familia y tengo pasión por lo que hago, tampoco necesito mucha contención.


¿Cuántas horas dormís?

Pocas, unas cinco a seis horas. Acá arrancás muy temprano. Llego 7.50 y me voy muy tarde. Viajo mucho.


¿Nunca apagás el teléfono?

Nunca, no claro, porque no puedo. Es como la policía 24/7. Si me tienen que ubicar, a la hora que sea me ubican, me acostumbré a dormir con el sonido del mensajito y el clic del Whatsapp.


¿Cuánto tiempo queda para la vida personal? ¿Los sábados, los fines de semana?

Los primeros meses, nada. Ahora estoy más ordenada. Los fines de semana estoy con mis nietos, descanso.


¿Podés hacer algo sin custodia?

No me dejan, no puedo.


¿Cuántas personas están custodiándote?

Que están conmigo, cinco. No me dejan por un tema de protocolo: sos el Ministro de Seguridad y si le pasa algo al Ministro de Seguridad la gente va a decir: “¿qué me espera a mí?” ¿Y es fácil acostumbrarse?

No es fácil, pero te acostumbrás. A veces me suena el teléfono y es el custodia preguntándome cómo estoy. Tiene que ver con lo que sucedió con Nisman, que estuvo muchas horas sin custodia, entonces llaman.


¿Se pueden tener amigos en la política? ¿Como se rompe una relación cercana como con Lilita?

Ahora estamos trabajando en común. Tomé una decisión en su momento que fue jugarme para trabajar junto al Pro y la candidatura de Macri. Y Carrió la tomó después, hubo un divorcio por pocos meses, después nos reencontramos. Ahora hablamos mucho, yo le tengo mucho respeto intelectual a Carrió. No tengo amigos en la política.


¿Por qué no funciona el protocolo anti-piquetes?

A nivel federal, en las rutas y el aeropuerto, lo hacemos funcionar. La ciudad de Buenos Aires tiene una gran cantidad de piquetes a diario: habría que poner toda la seguridad y quedarían los barrios sin nadie. Se está esperando que bajen los piquetes.


¿Se estima que va a bajar la conflictividad social?

Sí, totalmente. Si uno mira el primer acto de la ex presidente yendo a declarar en abril y el segundo, uno puede tomar un parámetro. La movilización que se intentó los primeros meses, comienza a bajar.


Ahora usás collares, estás bien peinada y combinás los colores… ¿Qué pasó que te pusiste coqueta? ¿Te pusieron contra las cuerdas?

Naturalmente soy rea. Pero ahora, un día recibo a un embajador y después a un miembro de una agencia internacional: tengo que usar una ropa de trabajo prolija. Me emprolijé. Tengo varias mujeres que me ayudan y me ordenan los cambios, sino siempre me pongo lo mismo. Me dejan todo ordenadito para la semana. Pero la ropa me la compro yo. Ahora me siguen con las redes todo el tiempo. Estamos trabajando y viene uno con el Snapchat y me saca. Las redes hacen que tengas que estar espléndida. Estás online todo el tiempo.

14 julio, 2016

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María Laura Santillán
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